El arte del orfebre

noviembre 28, 2025

Avanzamos en nuestra sección de Artes y oficios con uno algo más desconocido que los que habíamos publicado hasta ahora: el orfebre.

Orfebre. Historia

Este oficio se remonta a tiempos prehistóricos, cuando el ser humano comenzó a trabajar metales como el oro, la plata y el cobre para crear objetos que combinaban utilidad, belleza y poder simbólico.

En el Neolítico ya se elaboraban adornos de cobre y oro y en civilizaciones como la egipcia, el oro se consideraba el metal de los dioses, reservado para rituales, tumbas y figuras de poder. A lo largo de los siglos, la orfebrería ha sido expresión de creencias, jerarquías y estilos, desde los brazaletes calcolíticos hasta los altares medievales repujados y las joyas contemporáneas.

Etimología y significado

La palabra orfebre proviene del francés antiguo orfèvre, compuesto por or (oro) y fèvre (artesano), derivado del latín aurifex, el que hace cosas de oro. Aunque en español se usa para quien trabaja cualquier metal precioso, el término conserva su raíz dorada.

En algunos contextos se distingue entre orfebre y orífice, siendo este último el dedicado exclusivamente al oro. El oficio implica no solo habilidad técnica, sino también sensibilidad estética y conocimiento simbólico.

Técnica y usos

El orfebre crea piezas que van más allá del adorno: objetos litúrgicos, decorativos, utilitarios y conmemorativos. Su trabajo exige precisión, paciencia y dominio de técnicas como el granulado, el repujado, la filigrana o el engaste. Cada pieza es testimonio de una cultura y de una mano. Aunque la industrialización ha desplazado parte de su práctica, la orfebrería sigue viva en talleres artesanales, alta joyería y restauración patrimonial.

Orfebre. Curiosidades y metáforas

El orfebre ha sido también figura literaria y metafórica. Se le compara con el poeta, el calígrafo o el editor: todos moldean materiales sensibles con aspiración de permanencia.

En muchas culturas, regalar una pieza de orfebrería es ofrecer algo más que belleza: es entregar afecto y símbolo. Su oficio, entre lo tangible y lo simbólico, sigue siendo una forma de narrar el mundo con metales que brillan más allá de su peso.

Ilustración sin texto de un joven orfebre trabajando en un taller contemporáneo, concentrado en una pulsera con gemas verdes sobre una mesa gris, con herramientas de precisión y fondo urbano visible a través de grandes ventanales

Artículos relacionados

De escribano a notario

De escribano a notario

Traemos a Artes y oficios una profesión que sostuvo durante siglos la arquitectura jurídica de nuestras sociedades, dejando en cada protocolo la huella exacta de cómo vivían, pactaban y se entendían quienes nos precedieron. El escribano. Sus orígenes La figura del...

leer más
El regreso del barbero

El regreso del barbero

Traemos a Artes y oficios una profesión que durante décadas pareció condenada a la nostalgia pero que ha regresado con fuerza inesperada: el barbero. Su historia, entre la artesanía, la medicina popular y el ritual social, explica por qué este oficio antiguo vuelve a...

leer más
Botijero: barro y camino

Botijero: barro y camino

Presentamos en Artes y oficios al botijero, mucho más que un vendedor ambulante: su oficio unía barro, camino y necesidad en una de las profesiones más singulares de la cultura popular. Botijero. Orígenes de un oficio humilde y necesario El botijero nace allí donde el...

leer más