Quizá ya lo sabía pero en medio del inmenso Lago Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua, el mayor de Centroamérica, emerge la isla de Ometepe, un territorio nicaragüense cuya silueta —dos volcanes unidos por un istmo— es tan inconfundible como su historia.
Su nombre proviene del náhuatl Ometepetl, dos cerros, una referencia directa a los volcanes Concepción y Maderas que conforman la isla.
Administrativamente pertenece al departamento de Rivas y se accede a ella por vía acuática desde puertos como San Jorge. Con sus 576 km² de superficie y más de 34.000 habitantes, Ometepe combina naturaleza, cultura ancestral y una geografía única en el mundo, lo que la convierte en uno de los destinos más singulares de Nicaragua.
Ometepe, un lugar espectacular
- Formada por dos volcanes perfectos, Concepción (activo, 1.610 m) y Maderas (extinto, 1.394 m), unidos por un estrecho istmo.
- Es la isla más grande del mundo dentro de un lago de agua dulce.
- Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2010, gracias a su biodiversidad y riqueza cultural.
- Paisajes que combinan playas lacustres, selvas, cafetales y bosques nubosos, cada uno con ecosistemas propios.
- Presencia de petroglifos precolombinos y restos arqueológicos que evidencian un poblamiento muy antiguo y culturalmente diverso.
- Comunidades rurales que conservan tradiciones agrícolas y artesanales, aportando autenticidad al viaje.
- Una oferta natural que permite ascender volcanes, recorrer senderos, observar fauna, bañarse en aguas termales o simplemente contemplar la silueta icónica de los dos conos volcánicos.
- Un ritmo de vida pausado que convierte la isla en un refugio perfecto para desconectar sin renunciar a la aventura.




