Filologías
Microrrelato de Alexis Ravelo
Dado tu profundo conocimiento de la lengua, procuraré amarte con faltas de ortografía. Disfrutaré cuando señales mis errores, gozaré con tus enmiendas y mi carne ágrafa se estremecerá al contacto con tu boca, que limpia, fija y da esplendor.
Sobre Filologías
Filologías, texto incluido en Por favor, sea breve 2. Antología de microrrelatos y, desde hoy, en los Microrrelatos de hablarydecir.
Ocupa un lugar periférico pero revelador en la trayectoria de Alexis Ravelo. No pertenece a su corpus más visible —la novela negra, el relato social, la narrativa de denuncia—, pero funciona como una pieza lateral que ilumina una faceta menos conocida: su capacidad para el juego verbal, la ironía y el erotismo conceptual.
En el conjunto de su obra, este microrrelato actúa como un gesto lúdico: Ravelo se permite un desvío hacia la tradición del micro metalingüístico, donde el lenguaje es materia erótica y la filología se convierte en pretexto para el deseo. Esta desviación no contradice su proyecto literario; más bien lo amplía. Ravelo, lector voraz y escritor formado en talleres, conocía bien los mecanismos del microrrelato y sabía cómo tensar su brevedad para producir un efecto inmediato.
Gramática del deseo
El microrrelato avanza como una coreografía verbal en la que cada movimiento intensifica el doble sentido sin romper la economía expresiva. La propuesta inicial de amar con faltas de ortografía inaugura un pacto de inversión: la incorrección, habitualmente sancionada, se vuelve gesto afectivo. A partir de ahí, Ravelo despliega una progresión que mezcla intimidad y tecnicismo, de modo que señalar errores o enmendar se convierte en una forma de contacto físico.
La aparición de ágrafa introduce un matiz culto que no enfría el texto, sino que lo afina: el cuerpo se vuelve manuscrito, superficie donde la corrección es caricia. El remate con el lema de la RAE opera como un cierre irónico que desactiva la solemnidad institucional y la transforma en clímax.
La frase, reconocible para cualquier lector hispanohablante, se resignifica en un gesto lúdico que condensa el espíritu del microrrelato. Ravelo demuestra así que puede tensar la brevedad, manipular registros y producir un efecto nítido en apenas unas líneas. El resultado es una pieza que ilumina una faceta menos visible de su escritura: la del autor que sabe que el lenguaje, además de herramienta crítica, puede ser también un cuerpo que se toca.
El autor: Alexis Ravelo
Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971–2023) fue uno de los narradores más singulares de la literatura española reciente. Procedente de un entorno popular y formado después en Filosofía y en talleres literarios, convirtió la escritura en una forma de mirar la realidad desde sus márgenes. Su nombre quedó ligado a la novela negra, entendida como herramienta de conciencia: en sus libros la violencia, la corrupción o la desigualdad no son artificios de trama, sino síntomas de un mundo que exige ser contado sin adornos.
Creó personajes memorables, como Eladio Monroy, que encarnan una ética discreta y resistente. Obras como La estrategia del pequinés o Los milagros prohibidos consolidaron una voz directa, social y profundamente arraigada en Canarias. Junto a esa vertiente mayor, cultivó también el cuento y la microficción, donde usó registros más lúdicos y experimentales.
Textos como Filologías muestran esa otra faceta: la del escritor que sabe tensar la brevedad, jugar con el lenguaje y sorprender sin perder precisión.




