Arder el cuerpo

julio 17, 2025

Elvia Ardalani  

Texto íntegro de Arder el cuerpo, poema de Elvia Ardalani

 

Esta mañana al regresar a casa 
una mujer
se prendió fuego.

Comenzó su ritual al rociarse la ropa
de un líquido amarillo
y en cuestión de segundos las leves amapolas
de su falda adquirieron
cierta vida de planta.

Sin previo aviso entonces
encendió los cerillos y un fuego luminoso
la volvió carta en blanco, letra gruesa
gritando.

Nadie hizo nada, nadie.
Arder el cuerpo.

Dos o tres transeúntes le lanzaron sus sacos
y una niña de nueve le arrojó un cubo
de agua.

Todo fue tarde, todo.
En cuestión de segundos una mujer se baña
en cenizas y escombro.

Razones sobran para probar el fuego.
El infierno es mejor que otros infiernos.

De todo lo que fue por tantos años
esa mañana apenas quedan reconocibles
una amapola de su falda,
y un niño que la llora cuando pasa
y ya no la ve sentada afuera
del zaguán de su casa.

Sobre Arder el cuerpo

Arder el cuerpo se publicó por primera vez en Callejón Kashaní (2012)

Comenzamos recordando, como siempre en nuestro poemario, que el análisis de la poesía es definitivamente subjetivo y depende de la interpretación personal del lector. Por lo tanto, todo lo que aquí se exponga está escrito con esa limitación.

Arder el cuerpo utiliza la metáfora del fuego para representar tanto el sufrimiento, la lucha y el sacrificio como la destrucción, la purificación y el renacimiento. Quizás también desesperación y fatalidad.

El poema, en verso libre, está compuesto por estrofas de longitud variable, sin corsés ni rigidez. Evidentemente, pues, no sigue una métrica o rima estricta, lo que le permite a la autora una mayor flexibilidad y fluidez en la expresión de ideas y emociones.

La autora

Elvia Ardalani nació en Heroica Matamoros, Tamaulipas, (México). Ha dedicado la mayor parte de su vida a la literatura y a la docencia. Se doctoró en 1990 en la universidad Texas A&I. Actualmente es catedrática de Lengua y Creación Literaria en el  Departamento de Escritura y Estudios del Lenguaje de la Universidad de Texas-Río Grande Valley.

Comenzó como poetisa y se adentró posteriormente en la narrativa.

Entre sus obras más destacadas en poesía señalamos: Por recuerdos viejos, por esos recuerdos (1985); De cruz y media luna (1996); Y comerás del pan sentado junto al fuego (2002); Miércoles de ceniza (2007); Cuadernos para un huérfano (2011); Callejón Kashaní (2012); El Ser de los Enseres/The Being of the Household Beings (2014) y Ese olvido que habita en la memoria (2017).

En narrativa: El sótano del caracol (2018), Pelo de gato (2022) y Crónicas del ronroneo (2022).

Artículos relacionados

Ratoncito Pérez

Ratoncito Pérez

Michel Gaztambide Ratoncito Pérez, de Michel Gaztambide   Uno de estos días voy a escribir ese poema de amor que me reclamas. Sé que más que un poema quieres una bandera pero no me importa, tú también minimizas mis catástrofes con olvido. Será un poema de amor...

leer más
Al cabo

Al cabo

Amalia Bautista Al cabo, de Amalia Bautista   Al cabo, son muy pocas las palabras que de verdad nos duelen, y muy pocas las que consiguen alegrar el alma. Y son también muy pocas las personas que mueven nuestro corazón, y menos aún las que lo mueven mucho tiempo....

leer más
Cuando el tiempo ya es ido

Cuando el tiempo ya es ido

Fina García Marruz Cuando el tiempo ya es ido, de Fina García Marruz Cuando el tiempo ya es ido, uno retorna como a la casa de la infancia, a algunos días, rostros, sucesos que supieron recorrer el camino de nuestro corazón. Vuelven de nuevo los cansados pasos cada...

leer más