Aída Elena Párraga
San Telmo
Todos los días
prendida de tu sombra
como rayo de sol buscando abrigo,
prendida por tu piel
que me hace hoguera,
prendida de tu olor y tu mirada.
Como río buscando cause
entre tus manos,
prendida voy de tus deseos.
Prendida como estrella reflejándote,
como brasa en la noche
de la tierra,
como luciérnaga con verdes hipos de luz…
Todos los días a tu vera.
Todos los días húmeda en tus ecos,
como playa acariciada por tu lengua,
como nube preñada de cristales
esperando tu voz que la libera.
Todos los días,
esta piel que te reclama,
prendida de la punta de tus dedos
como carnales fuegos de San Telmo
denunciando el incendio de dos cuerpos.
Sobre San Telmo
El poema San Telmo es una declaración de deseo sostenido. La voz poética habla desde la cercanía física, no desde la abstracción. Todo gira en torno a la presencia del otro: el cuerpo, el olor, la piel, la humedad, la repetición diaria. No hay dramatismo ni conflicto; lo que hay es una necesidad constante, casi ritual, de estar unida al otro.
La imagen final del fuego de San Telmo funciona como metáfora de un contacto que ilumina y quema a la vez, una chispa que surge del roce de dos cuerpos. El poema no pretende explicar el amor, sino mostrarlo en su forma más inmediata y sensorial.
En cuanto a la forma, el texto avanza como un solo impulso. El original no está dividido en estrofas —nosotros lo hemos hecho para facilitar la lectura— porque su fuerza está en la continuidad: un flujo que no se interrumpe, igual que el deseo que describe.
La repetición de ciertas palabras crea un ritmo insistente, casi respiratorio, que sostiene el tono íntimo del poema. Las imágenes naturales —luz, agua, fuego— se mezclan con el cuerpo sin artificio, dando al conjunto una textura cálida y directa. Es un poema que funciona porque no se complica: dice lo que siente y lo dice de un tirón.
La autora: Aída Elena Párraga
Aída Elena Párraga (San Salvador, 1966) es poeta y actriz, una voz reconocible dentro de la literatura salvadoreña contemporánea. Su trayectoria comenzó en el teatro, donde formó parte de la Compañía Nacional de Teatro y participó en festivales internacionales antes de integrarse en el Grupo HAMLET, un colectivo teatral salvadoreño surgido en los años noventa. Esa experiencia escénica se nota en su escritura: es directa, corporal y muy atenta al ritmo.
Como poeta, Párraga trabaja con un lenguaje cercano y sensorial, centrado en el cuerpo, el deseo y la identidad femenina. No recurre a artificios ni solemnidades; su fuerza es la intimidad y la claridad emocional.
Está incluida en diversas antologías y obtuvo un premio de ensayo convocado por la UNESCO en 1995. Aunque su obra no está reunida en grandes volúmenes, su presencia en recitales, talleres y publicaciones colectivas la ha convertido en una autora de referencia en el ámbito poético salvadoreño.
¡Bienvenida a nuestro Poemario, Aída Elena Párraga!




