Centón: arte y engaño

Repasando nuestro archivo para elaborar otro artículo en hablarydecir, descubrimos que un famoso escritor del siglo XVIII decía sobre otro colega contemporáneo suyo, que era un acumulador y embalador de centones. Los nombres no los citaremos pero el comentario que nos ha llegado es ese.

Sea cierto o no, inmediatamente buscamos información sobre esa palabra tan extraña como desconocida y aquí está el resultado.

Centón. Etimología

La palabra centón proviene del latín cento, centōnis, que se refiere a un trapo o trozo de tela basta y, sobre todo, a una tela hecha de piezas unidas. En el griego tardío, se empleó la palabra κέντρων para calcar al griego la palabra latina cento, centōnis, con la que por origen no tiene nada que ver pero sí por sus usos.

Centón. Significado

Un centón es una obra literaria compuesta con fragmentos de otras obras, tanto en verso como en prosa. En principio tuvo una finalidad paródica o de homenaje al autor o autores en que se basa, aunque también se utilizó con el sentido de plagio.

Para el diccionario oficial tiene tres acepciones:

  • Obra literaria compuesta con fragmentos de otras obras.
  • (despectivamente) Obra llena de elementos heterogéneos y falta de originalidad.
  • Manta grosera hecha de retazos.

Como sinónimos solo menciona a rapsodia pero otros pueden muy bien ser: mosaico, mezcolanza, remiendo y retales.

Usos

El centón fue una forma literaria popular en varias épocas y culturas como en la literatura griega y latina tardías. En la literatura renacentista, lo practicaron por autores como Jacop Sannazaro y Petrarca.

En la literatura contemporánea, el centón puede ser una forma efectiva de rendir homenaje a obras y autores anteriores. Pero ¡ojo!, los centones más habituales hoy en día no son esos precisamente sino los que se hacen recogiendo frases, sentencias, párrafos o capítulos completos de otros autores para hacer un refrito. O sea, un plagio con todas las de la ley (de la ley del plagio, claro). ¿Para qué sirve? Pues se utiliza mucho en tesis doctorales ¿verdad, Sánchez?

Centones famosos

Tras lo anterior, nos centramos ahora en centones de los buenos, de los lícitos. El Cento Vergilianus, dedicado por Faltonia Betitia Proba y el Cento Nuptialis de Decimus Magnus Ausonius, que se extendía por 131 líneas tomadas de obras de Virgilio.

¿Por qué conviene rescatar la palabra centón?

Recuperar centón es recuperar precisión. Cuando la copia se disfraza de originalidad y la mezcla indiscriminada se presenta como creación, esta palabra nombra con exactitud algo que existe, que siempre ha existido y que conviene distinguir: la obra hecha de retazos ajenos.

Rescatarla permite separar el homenaje legítimo del plagio oportunista, reconocer una tradición literaria antigua y, al mismo tiempo, señalar sin rodeos las prácticas que erosionan la autoría.

Centón devuelve claridad donde hoy abundan los eufemismos y, sobre todo, nos recuerda que nombrar bien es pensar mejor.

Corolario

¿Cuántos centones habremos leído creyendo que eran obras originales? Seguro que bastantes.

Los centones malos son propios de sociedades en las que la responsabilidad, la dignidad y el honor son palabras sin conceptos, como por ejemplo, ahora, por supuesto.

 

Centón

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