Texto íntegro de El pobre Cocchino, de Ludovico Domenichi
El pobre Cocchino vivía en un pequeño rancho, con muy escasas pertenencias y, por lo tanto, no se tomaba la molestia de poner llave por las noches.
Una vez, en medio de la noche, entró un ladrón y fue derecho a la habitación donde Cocchino estaba durmiendo.
El ladrón, en la oscuridad, se puso a tantear con las manos en busca de algo que robar. Al oírlo, Cocchino le dijo:
–Cuánto me alegraría que usted encontrara de noche lo que yo no logro encontrar de día.
Sobre El pobre Cocchino
1. La paradoja de la pobreza. Domenichi utiliza la figura de Cocchino para reflexionar sobre cómo la carencia material puede convertirse en una forma de libertad. La ausencia de bienes convierte al protagonista en inmune al robo, subvirtiendo las expectativas del lector.
2. Ironía y sabiduría popular. La respuesta de Cocchino al ladrón revela una actitud resignada pero aguda ante las dificultades de la vida. Este tipo de humor irónico es característico de las narraciones breves renacentistas, donde se buscaba transmitir enseñanzas morales o filosóficas.
3. Crítica social. Aunque breve, el relato puede interpretarse como una crítica implícita a las desigualdades sociales. La pobreza extrema del protagonista contrasta con la codicia del ladrón, evidenciando las tensiones entre clases. Y esto, por desgracia, quinientos años después, no ha cambiado
En este texto que presentamos y que pasa a engrosar nuestra sección de Microrrelatos, cada elemento cumple una función concreta: desde la descripción inicial del entorno hasta el diálogo final que engloba el mensaje central. Esta estructura cerrada es típica del microrrelato moderno, lo que hace notable que Domenichi haya trabajado este formato siglos antes de su consolidación como género literario.
En resumen, El pobre Cocchino es una pieza que combina humor, reflexión filosófica y crítica social, mostrando, en cierto modo, a Domenichi como un precursor del microrrelato.
Ludovico Domenichi
Domenichi (1515-1564), nacido en Piacenza, fue un polígrafo italiano del Renacimiento, destacado también como traductor y editor. Tras estudiar Derecho en la Universidad de Padua, abandonó esta disciplina para dedicarse a la literatura y las humanidades. Su carrera comenzó en Venecia como colaborador del célebre editor Gabriele Giolito, donde tradujo y editó obras clásicas y modernas en lengua vulgar, contribuyendo a la difusión del humanismo renacentista. Entre sus traducciones destacan autores como Xenofonte, Plutarco y Plinio el Viejo.
Domenichi también se involucró en debates culturales de su tiempo, como la querelle des femmes, defendiendo la capacidad intelectual y artística de las mujeres. Su tratado La nobiltà delle donne (1549) y la antología Rime diverse d’alcune nobilissime et virtuosissime donne (1559) son ejemplos destacados de su interés por reivindicar el papel femenino en las letras. Sin embargo, su heterodoxia le llevó a ser acusado de herejía en 1552, lo que marcó un giro en su vida profesional. Posteriormente trabajó como historiador oficial de Cosme I de Médici en Florencia, aunque su posición decayó en los últimos años de su vida.
Ludovico Domenichi falleció en Pisa en 1564, a los 49 años de edad.