Francisco Morales Lomas
Bendita la eternidad
Bendita la eternidad
si la protege tu cuerpo
si la edifican tus labios
si tu pensamiento la crea y enaltece.
Bendita la eternidad
en los goznes de tus brazos
en los callejones de tus venas
y en ese rictus de garza joven
que le da vida.
Y bendita sea siempre
la encrucijada de todos los pecados
el dobladillo amoroso
que sólo en el amor asciende y se condena.
Bendita la eternidad
y bendita tú
ofrenda que a la vista eleva
y esperanza da al desconsuelo.
Sobre Bendita la eternidad
El poema Bendita la eternidad se publicó por primera vez en la antología Alcazaba I: poesía actual en Málaga (2005).
Construye este poema una mística corporal donde la eternidad deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una experiencia encarnada. Morales Lomas desplaza la trascendencia hacia el territorio íntimo: la eternidad existe solo si el cuerpo amado la sostiene, la edifica y la anima. La repetición anafórica de Bendita la eternidad funciona como un ritual de consagración, un acto litúrgico sin divinidad externa, donde el tú amado ocupa el lugar del absoluto.
El texto se articula en tres movimientos:
- La eternidad como emanación del cuerpo. Los labios, los brazos, las venas: la eternidad se vuelve táctil, vascular, casi orgánica. El poema propone una trascendencia de proximidad, donde lo eterno no está en el más allá, sino en la presencia concreta del otro.
- La imagen ascensional. La garza joven introduce una verticalidad simbólica: pureza, fragilidad, impulso hacia arriba. Es una imagen inesperada que eleva el poema desde lo corporal hacia lo espiritual sin abandonar la materia.
- El amor como cruce de ascenso y condena. La encrucijada de todos los pecados y el dobladillo amoroso revelan la ambigüedad del deseo: lo que salva también condena, lo que eleva también hiere. Morales Lomas maneja así un misticismo laico, donde el amor es simultáneamente ofrenda y riesgo, ascenso y caída.
El cierre convierte el poema en una plegaria afectiva: la eternidad no es un destino, sino un acto de reconocimiento. El poema se sostiene en un equilibrio entre sensualidad, trascendencia y ética del vínculo, rasgo característico del humanismo solidario que impregna su obra.
El autor: Francisco Morales Lomas
Morales Lomas (Campillo de Arenas, 1960) es una voz versátil y constante de la literatura andaluza contemporánea. Poeta, narrador, dramaturgo, ensayista, crítico y profesor universitario, su obra evolucionó hacia un humanismo solidario que combina ética, emoción y conciencia social.
Ha ejercido una influencia notable en el panorama literario andaluz como presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios durante más de una década, además de ocupar cargos académicos en instituciones culturales y universitarias. Su trabajo crítico y docente convive con una producción literaria amplia, que abarca desde la poesía meditativa hasta la narrativa de introspección y el teatro simbólico.
En su poesía destacan:
- Una sensibilidad neorromántica, donde el sentimiento se articula con rigor formal;
- un misticismo laico, que busca lo trascendente en lo cotidiano y
- una ética del vínculo, donde el amor, la memoria y también la responsabilidad afectiva se convierten en motores de sentido.
Así, Bendita la eternidad encaja en esta línea: un poema que convierte el cuerpo en templo, el amor en ascenso y la palabra en un acto de consagración íntima. Morales Lomas escribe, pues, desde una espiritualidad terrenal, donde la belleza no se separa de la fragilidad humana.
¡Bienvenido a nuestro Poemario, Francisco Morales Lomas!




