Entre los grandes héroes que forjaron el Nuevo Mundo, brilla con luz propia la figura de Bernardo de Gálvez y Madrid, el genio militar cuyo valor y visión estratégica cambiaron para siempre el curso de la historia. Motivos tiene para incorporarse a nuestros Personajes y figuras.
Estratega y militar
Nacido en 1746 en la población malagueña de Macharaviaya, este prodigio de las armas escribiría algunas de las páginas más gloriosas de España en América.
Cuando las llamas de la Revolución Americana comenzaban a extenderse, Gálvez, como gobernador de la Luisiana, demostró una perspicacia política sin igual. Con gesto calculado pero corazón generoso, abrió las compuertas de Nueva Orleans para enviar vitales suministros a las maltrechas tropas de Washington, tejiendo así una alianza tácita que resultaría decisiva.
Pero sería en el fragor de la batalla donde este extraordinario comandante mostraría todo su esplendor. Al frente de su heterogéneo ejército – verdadero crisol de razas y culturas – emprendió una campaña relámpago que aún hoy se estudia en las academias militares. La audaz toma de Pensacola, ejecutada con precisión matemática y valor temerario, cortó el avance británico como un rayo corta el cielo, asegurando el flanco sur de los rebeldes americanos.
Virrey Gálvez
La meteórica carrera del macharatungo culminaría como virrey de Nueva España, donde en apenas un año dejó huellas imborrables: desde las murallas de Chapultepec hasta los altares de la Catedral, su mano firme y corazón compasivo llevaron progreso y alivio a los más necesitados. El mismo hombre que doblegó ejércitos dedicó sus últimos días a proteger indígenas y socorrer enfermos, gastando incluso su propio patrimonio en obras de caridad.
La muerte lo alcanzó en la plenitud de su gloria, a los 40 años, pero su legado es eterno. Hoy, desde las calles de Galveston hasta el mismísimo Capitolio en Washington, su memoria se alza como testimonio del papel crucial de España en el nacimiento de los Estados Unidos. Ciudadano honorario póstumo de la nación que ayudó a crear, Bernardo de Gálvez encarna como pocos el ideal del soldado-poeta: fiero en la batalla, noble en la victoria, generoso en la paz.
Como dijo el historiador Joseph P. Sánchez: Mientras América recuerde su libertad, recordará a Gálvez. ¿Y la leyenda negra? Ah, esto no interesa…
Bernardo de Gálvez falleció en Tacubaya (México) el 30 de noviembre de 1786, a los 40 años de edad.
NOTA: La imagen que ilustra esta entrada proviene y ha sido extraída de La Vanguardia.