En el vasto repertorio del habla coloquial española, pocas insultos son tan certeros y retratan con tanta precisión y humor una conducta cotidiana como tragaldabas.
Este término, heredado de épocas en las que la mesa era escenario de carácter y costumbres, ha sobrevivido hasta hoy como un guiño lingüístico que combina crítica suave y retrato costumbrista.
El apetito del tragaldabas
| Insulto | Tragaldabas |
|---|---|
| Significado | Persona que come en exceso o con voracidad, de manera poco moderada. |
| Etimología | Formado a partir del verbo tragar y un segundo elemento expresivo, -dabas, de origen burlesco y no productivo, propio del español clásico. Este tipo de compuestos humorísticos era frecuente en los siglos XVI y XVII. |
| Usos comunes | No invites a Juan al buffet, que es un tragaldabas. De pequeño era un tragaldabas y nunca dejaba nada en el plato. |
| Curiosidades | Aunque hoy se usa en tono suave o humorístico, en origen tenía un matiz más despectivo y se aplicaba a personas consideradas glotonas o poco refinadas en la mesa. |
A pesar de su aire jocoso, tragaldabas conserva la huella de un español que observaba, clasificaba y bautizaba comportamientos con una puntería casi literaria. Su vigencia demuestra que el lenguaje popular no solo nombra, sino que también preserva una forma de mirar el mundo: directa, ingeniosa y cargada de memoria cultural.
NOTA. Aunque suele decirse que tragaldabas significa el que traga aldabas, esta explicación pertenece al terreno de las etimologías populares, ingeniosas pero incorrectas. No hay ninguna relación histórica ni semántica entre el término y las aldabas de las puertas.
La palabra está documentada desde el Siglo de Oro como un compuesto expresivo formado sobre tragar y un segundo elemento burlesco, -dabas, propio de las creaciones humorísticas del español clásico. Su sentido siempre fue glotón o persona que come en exceso, sin alusión alguna a objetos metálicos ni a la acción imposible de ingerirlos.




