Avanzamos en nuestra sección de Artes y oficios con uno algo más desconocido que los que habíamos publicado hasta ahora: el orfebre.
Orfebre. Historia
Este oficio se remonta a tiempos prehistóricos, cuando el ser humano comenzó a trabajar metales como el oro, la plata y el cobre para crear objetos que combinaban utilidad, belleza y poder simbólico.
En el Neolítico ya se elaboraban adornos de cobre y oro y en civilizaciones como la egipcia, el oro se consideraba el metal de los dioses, reservado para rituales, tumbas y figuras de poder. A lo largo de los siglos, la orfebrería ha sido expresión de creencias, jerarquías y estilos, desde los brazaletes calcolíticos hasta los altares medievales repujados y las joyas contemporáneas.
Etimología y significado
La palabra orfebre proviene del francés antiguo orfèvre, compuesto por or (oro) y fèvre (artesano), derivado del latín aurifex, el que hace cosas de oro. Aunque en español se usa para quien trabaja cualquier metal precioso, el término conserva su raíz dorada.
En algunos contextos se distingue entre orfebre y orífice, siendo este último el dedicado exclusivamente al oro. El oficio implica no solo habilidad técnica, sino también sensibilidad estética y conocimiento simbólico.
Técnica y usos
El orfebre crea piezas que van más allá del adorno: objetos litúrgicos, decorativos, utilitarios y conmemorativos. Su trabajo exige precisión, paciencia y dominio de técnicas como el granulado, el repujado, la filigrana o el engaste. Cada pieza es testimonio de una cultura y de una mano. Aunque la industrialización ha desplazado parte de su práctica, la orfebrería sigue viva en talleres artesanales, alta joyería y restauración patrimonial.
Orfebre. Curiosidades y metáforas
El orfebre ha sido también figura literaria y metafórica. Se le compara con el poeta, el calígrafo o el editor: todos moldean materiales sensibles con aspiración de permanencia.
En muchas culturas, regalar una pieza de orfebrería es ofrecer algo más que belleza: es entregar afecto y símbolo. Su oficio, entre lo tangible y lo simbólico, sigue siendo una forma de narrar el mundo con metales que brillan más allá de su peso.




