El ojo de la cerradura

enero 1, 2026

Vilma Vargas Robles

El ojo de la cerradura

 

No podría llegar aunque camine mucho.
Todo, absolutamente todo, es horizonte.
El movimiento de tus párpados me aleja.
Busco y te escondes,
lanzo al agua una piedra
y no se rizan las ondas,
vuelvo donde tu estás
y pasamos sin vernos,
nada busco en ti que no sea mío.
¿’Dónde apacientas tus rebaños’?
Abro una puerta y otra puerta se cierra.
En esta habitación tú giras y yo giro,
no hemos dejado de perseguirnos,
de mirarnos por el ojo de la cerradura.

 

Sobre El ojo de la cerradura

El ojo de la cerradura es un poema breve, de verso libre y estructura continua, que desarrolla una escena de búsqueda frustrada, distancia emocional y desencuentro persistente entre dos sujetos. La voz poética se mueve en un espacio simbólico donde cada gesto —caminar, buscar, abrir puertas— se convierte en una acción inútil, incapaz de acercar a la otra persona.

El poema articula su sentido a través de imágenes de inaccesibilidad: el horizonte que lo ocupa todo, la piedra que no produce ondas, las puertas que se cierran al abrirse otras. Estas imágenes funcionan como metáforas de una relación en la que la comunicación se ha vuelto imposible. El otro aparece y desaparece, se esconde, se desplaza, y la voz poética queda atrapada en un movimiento circular (tú giras y yo giro), sin avance ni resolución.

El título, El ojo de la cerradura, condensa la clave interpretativa: la relación se vive desde la mirada parcial, la observación clandestina, la imposibilidad de entrar plenamente en el mundo del otro. No hay acceso directo, solo un mirar desde el límite, desde la rendija.

El poema se sostiene en un tono íntimo, casi confesional, que evita el dramatismo explícito y apuesta por la sugerencia. El poema en bloque, sin división estrófica refuerza la sensación de continuidad y encierro: no hay pausas, no hay salida, no hay respiro.

La autora: Vilma Vargas Robles

Vilma Vargas Robles (San José, Costa Rica, 1961) es una poeta cuya obra se inscribe en la tradición lírica centroamericana de finales del siglo XX. Activa especialmente en las décadas de 1980 y 1990, forma parte de una generación de autoras que renovaron la poesía costarricense mediante una voz íntima, reflexiva y marcada por la exploración de la subjetividad femenina. Su escritura se caracteriza por un lenguaje depurado, imágenes de fuerte carga simbólica y una inclinación hacia la introspección emocional.

Es autora de El fuego y la siesta (1983) y El ojo de la cerradura (1993). Además, varios de sus poemas han circulado en antologías y espacios literarios de Costa Rica.

Aunque su difusión es generalmente discreta, su voz ocupa un lugar singular en la poesía costarricense contemporánea.

 

¡Bienvenida a nuestro Poemario, Vilma Vargas Robles!

Cubierta del libro 'El ojo de la cerradura', de Vilma Vargas Robles, con una ilustración expresionista de figuras humanas y un ciervo en colores intensos

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