Antonio García-Monteavaro López encarnó la resistencia popular contra la ocupación napoleónica durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). ¿Quién fue? Lo vemos enseguida, tras incorporarlo a nuestra sección Personajes y figuras.
El soldado inmortal
Antonio García-Monteavaro López (1791-1841) nació en Castropol (Asturias) el 20 de junio de 1791. Su vida, marcada por una asombrosa capacidad de supervivencia y un coraje legendario, lo convirtió en uno de los héroes más singulares de aquel conflicto.
De recluta a leyenda
Monteavaro se alistó en 1808 en el Regimiento de Infantería de Castropol, unidad creada tras la proclamación de guerra asturiana contra Francia. Pronto destacó por su valor, pasando a los Húsares de Castilla, donde participó en batallas clave como La Albuera (1811) y Sagunto (1811). Su cuerpo se convirtió en un testimonio viviente de la contienda: acumuló 16 heridas, entre balazos, estocadas y quemaduras, en escenarios como Valmaseda, Mondoñedo, Fregenal de la Sierra y Llerena.
El fusilamiento que no lo mató
El episodio que cimentó su fama ocurrió en 1810, cuando los franceses lo capturaron en Llerena (Badajoz). Condenado a muerte, recibió tres disparos en el pecho y un tiro de gracia en la cabeza. Milagrosamente, sobrevivió, ganándose los apodos de El Arcabuceado e El Inmortal. Meses después, ya recuperado, se enfrentó al mismo oficial que ordenó su ejecución y lo sometió a idéntico suplicio, esta vez con resultado fatal para el francés.
El soldado inmortal. Reconocimiento y olvido
En 1813, las Cortes de Cádiz lo declararon Hijo Benemérito de la Patria, otorgándole el grado de sargento primero, uniforme perpetuo y una pensión. Aunque se le atribuye la Cruz Laureada de San Fernando, no hay constancia documental. Tras la guerra, su vida decayó en la pobreza, muriendo en 1841 en el Hospital Militar de La Coruña, donde fue enterrado en una fosa común.
Monteavaro simboliza la resistencia anónima del pueblo español. Su historia ha inspirado incluso un cómic biográfico (2025). Hoy, una placa en Castropol lo recuerda como el hombre que desafió a la muerte, aunque su nombre aún espera un lugar destacado en la memoria nacional.