Exangüe, ni sangre ni fuerza

febrero 13, 2026

Exangüe proviene del latín exsanguis, sin sangre, pero lo peculiar no es su origen, sino su trayecto.

A diferencia de otras voces latinas que el español fue moldeando hasta hacerlas suyas, esta llegó casi intacta y se quedó así, como si el idioma no hubiera sabido muy bien dónde colocarla. La combinación de sonidos que conserva —esa x seguida de g y la ü marcada— es un pequeño anacronismo fonético: no encaja del todo en los patrones habituales del español, pero tampoco resulta ajena.

Es una palabra que parece haber quedado detenida en el punto exacto donde el latín deja de ser latín y el español empieza a ser español.

Ese desajuste explica su rareza. No porque esté en desuso, sino porque su forma no se terminó de domesticar.

Exangüe mantiene una rigidez que otras palabras perdieron al adaptarse, como si conservara un eco de su estructura original. Y esa fidelidad al latín la vuelve extraña incluso cuando se usa con naturalidad.

Exangüe: significado que se bifurca

En su sentido literal, describe un cuerpo sin sangre. En su sentido figurado, describe un estado sin fuerzas. Lo curioso es que ambos significados conviven sin mezclarse: uno pertenece al terreno de la anatomía, el otro al de la metáfora.

Así, exangüe es una palabra que vive en dos mundos sin terminar de asentarse en ninguno.

Uso sin protagonismo

No es una palabra que aparezca para llamar la atención, sino para dar un matiz que otras no dan. Exangüe no es simplemente débil ni agotado: es un agotamiento que parece venir de dentro, como si la energía hubiera sido drenada.

Tampoco es solo sin sangre: es un cuerpo que ha perdido algo esencial. Su rareza no está en su frecuencia, sino en su precisión.

La curiosidad que la distingue

Exangüe es una de las pocas palabras del español que conserva la diéresis en una posición tan poco habitual. La diéresis es parte de esa rareza. En español, la combinación gue y gui vuelve muda a la u, como en guerra o guitarra. Para que la u suene, necesitamos la marca: güe, güi.

Exangüe la lleva porque, sin ella, se leería exange, con la u desaparecida. La diéresis no es un adorno, sino una instrucción de lectura. Lo llamativo es que esta marca, tan habitual en palabras corrientes como pingüino, aparece aquí en una palabra culta que conserva casi sin cambios su estructura latina.

Esa mezcla de solemnidad y ortografía marcada contribuye a que exangüe parezca una pieza ligeramente fuera de catálogo.

Página vertical con la palabra EXANGÜE en letras negras sobre fondo neutro.

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