Hay insultos certeros que funcionan como linternas: iluminan la doble moral. Tragasantos es uno de los más precisos.
| Insulto | Tragasantos |
|---|---|
| Significado | Persona hipócrita que presume de devoción o moralidad mientras actúa de forma contraria a lo que predica. |
| Etimología | Formado por tragar + santos: alude a quien exhibe gestos o símbolos de piedad de manera exagerada. Evoluciona hacia la idea de devoto impostado o beato de fachada. |
| Usos comunes | Mucho rezar, pero es un tragasantos de manual. / En público va de virtuoso, pero es un auténtico tragasantos. |
| Curiosidades | Suele emplearse con tono irónico para señalar doble moral; aparece en registros coloquiales peninsulares desde el siglo XIX, sobre todo en contextos anticlericales o costumbristas. |
Como ocurre con tantos términos del repertorio popular, tragasantos no solo señala una conducta: conserva el rastro de un conflicto cultural.
Su uso se intensificó en épocas en que la religiosidad pública funcionaba como capital social y el insulto servía para denunciar a quienes explotaban esa fachada para obtener respeto, favores o autoridad moral.
Hoy, aunque el contexto haya cambiado, la palabra sigue viva porque nombra un fenómeno persistente: la distancia entre la virtud proclamada y la práctica real. Ese es su corolario más duradero —un recordatorio de que la lengua, cuando quiere, es una notaria implacable de la impostura.




