No solo fue Iberia, también existió una Albania caucásica (llamada Aghbania o Albania del Cáucaso), un antiguo reino completamente distinto de la actual Albania balcánica.
Albania caucásica: el reino olvidado del Cáucaso
En las tierras montañosas del Cáucaso meridional floreció entre los siglos IV a.C. y VIII d.C. un reino poco conocido, la Albania del Cáucaso. Su territorio abarcaba regiones que hoy pertenecen al sur de Daguestán (Rusia), Azerbaiyán y el este de Georgia, extendiéndose desde las imponentes cumbres del Cáucaso hasta las riberas del río Aras (Araxes) y las costas del mar Caspio. Durante su existencia, mantuvo complejas relaciones con los vecinos reinos de Armenia e Iberia (Georgia), alternando entre alianzas y conflictos.
Procedencia
El nombre Albania proviene del latín albānia, que significa tierras blancas, en alusión a las eternas nieves que coronan las montañas caucásicas. Este origen es radicalmente distinto al de la Albania europea, cuyo nombre deriva de la tribu iliria albanoi. Los habitantes de esta Albania asiática pertenecían al grupo étnico de los albaneses caucásicos, un pueblo que hablaba lenguas de la familia lezguias (rama caucásica noreste) y cuya cultura mostraba una rica mezcla de influencias armenias, georgianas y persas.
Historia
La historia de Albania caucásica estuvo marcada por dos grandes hitos culturales. En primer lugar, su temprana cristianización en el siglo IV, que llevó a la creación de un alfabeto propio para traducir los textos sagrados. De este sistema de escritura apenas quedan vestigios, aunque se han identificado fragmentos en los valiosos palimpsestos del Sinaí. En segundo lugar, su trágica desaparición como entidad política independiente tras las invasiones árabes del siglo VIII, que fragmentaron el reino en pequeños principados como Shirván y Aranshahs.
Con el paso de los siglos, las sucesivas oleadas de pueblos túrquicos (a partir del siglo XI) terminaron por diluir la identidad de los albaneses caucásicos, cuyos descendientes contribuyeron a la formación de las actuales etnias azeríes y udis. De hecho, los udis de Azerbaiyán son considerados los últimos herederos directos de este reino perdido, conservando aún hoy su lengua lezgui y algunas tradiciones cristianas.
La Albania caucásica representa un ejemplo de las dinámicas históricas del Cáucaso, región donde durante siglos se entrecruzaron las esferas de influencia persa, armenia, bizantina, árabe y túrquica. Su legado, aunque discreto, sigue vivo en la memoria histórica de Azerbaiyán, donde se ha reavivado el interés por este capítulo olvidado de la historia regional.