Manuel Jalón, ingenio doméstico

enero 6, 2026

Presentamos hoy en  Inventores a uno de esos hombres que convierten la observación en el verdadero impulso de su capacidad creadora.

Manuel Jalón Corominas no solo cambió la forma de limpiar una casa: cambió la relación entre el cuerpo y el trabajo cotidiano. Ingeniero del aire antes que inventor doméstico, trasladó a los objetos más humildes la lógica de la aviación: eficiencia, ergonomía y seguridad.

Manuel Jalón Corominas: sus orígenes

Manuel Jalón Corominas nació en Logroño el 31 de enero de 1925. Su biografía temprana está marcada por una inclinación natural hacia la técnica y la aviación: con solo 16 años fue el piloto más joven de vuelo sin motor en España, un dato que aparece en su trayectoria formativa y que anticipa su relación con la ingeniería aeronáutica. Esa vocación por el aire convivió desde el principio con una curiosidad práctica que más tarde lo llevaría a observar, analizar y transformar objetos cotidianos.

Formación técnica y carrera militar

Jalón se formó como ingeniero aeronáutico, una disciplina que completó con prácticas en Finlandia, Francia y Estados Unidos, donde trabajó en construcción y mantenimiento de aviones.

Su carrera militar se desarrolló en el Ejército del Aire, donde llegó a ser oficial destinado en la Base Aérea de Zaragoza. Durante su estancia en Estados Unidos, obtuvo la certificación de Oficial de Mantenimiento de Aeronaves de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, lo que consolidó su perfil técnico internacional.

En 1956 implantó y dirigió durante una década los primeros talleres de mantenimiento de los cazas F‑86 Sabre en la Base Aérea de Zaragoza. Su tesis doctoral, centrada en la investigación técnica de veinticuatro accidentes de aviación, muestra hasta qué punto su formación estaba anclada en el análisis riguroso y la mejora de procesos.

Actividad inventiva y aportaciones

La biografía de Jalón cambia de escala cuando, durante una estancia en la base aérea de Chanute (Illinois), observa cómo se limpiaban los hangares con una mopa plana y un cubo con rodillos. Aquella escena, aparentemente trivial, fue para él una auténtica epifanía: comprendió que ese sistema podía perfeccionarse y, sobre todo, trasladarse al ámbito doméstico.

De esa observación nacería la fregona moderna, un invento que patentó y que transformó la vida cotidiana de millones de personas, permitiendo limpiar sin arrodillarse y reduciendo lesiones y esfuerzos innecesarios. Su aportación no se limitó al mocho: desarrolló también un cubo escurridor que completaba el sistema y lo hacía funcional.

Años después, su capacidad inventiva se orientó hacia la sanidad, donde creó la jeringuilla hipodérmica desechable, un avance que contribuyó a mejorar la higiene hospitalaria y a reducir contagios y que se considera una de sus aportaciones más relevantes a la salud pública.

Jalón. Singularidades

La figura de Jalón está rodeada de detalles que revelan su carácter. Fue un inventor que llegó a la innovación no desde un laboratorio, sino desde la observación minuciosa de lo cotidiano. Su paso por Estados Unidos no solo le proporcionó formación técnica, sino también la capacidad de detectar soluciones prácticas en entornos ajenos y reinterpretarlas con ingenio propio.

Su vida profesional estuvo marcada por una doble identidad: militar e inventor, dos mundos que en su caso convivieron sin fricción. La disciplina del primero alimentó la precisión del segundo. Además, su invento más famoso —la fregona— fue recibido en España con cierta incredulidad inicial, hasta que su utilidad se impuso de manera irreversible.

Murió en Zaragoza el 16 de diciembre de 2011, dejando tras de sí una obra inventiva que, aunque humilde en apariencia, cambió hábitos domésticos y sanitarios en medio mundo.

 

NOTA. La imagen que ilustra este artículo proviene de El Independiente.

Collage simbólico de Manuel Jalón con una fregona y una jeringuilla gigante, en actitud reflexiva

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