Quizá ya lo sabía pero las Sábanas Maranhenses, (Lençóis Maranhenses en portugués), forman uno de los paisajes más extraordinarios de Brasil y del mundo.
Situado en el remoto estado de Maranhão, en el extremo noreste del país, este parque nacional combina un inmenso campo de dunas blancas con miles de lagunas de agua dulce que aparecen tras las lluvias. El resultado es un escenario casi irreal, donde el desierto y el agua conviven de una forma que desafía cualquier lógica geográfica.
Sábanas Maranhenses
- Extensión de dunas blancas que cubren más de 1500 km², creando un mar de arena ondulante.
- Formación de miles de lagunas temporales de agua dulce, alimentadas exclusivamente por la lluvia.
- Tonalidades de las lagunas que varían entre azul turquesa, verde esmeralda y transparente absoluto.
- Contraste entre un paisaje desértico y la presencia abundante de agua, algo extremadamente raro en el planeta.
- Ecosistema sorprendente donde aparecen peces que sobreviven enterrados en la arena durante la estación seca.
- Cambios constantes en la forma de las dunas debido al viento, lo que hace que el paisaje nunca sea igual de un año a otro.
- Sensación de inmensidad y silencio absoluto, con horizontes limpios y sin construcciones visibles.
- Posibilidad de recorrer el parque a pie, en vehículos 4×4 o desde el aire, cada opción ofreciendo perspectivas completamente distintas.
- Cielos despejados que permiten observar amaneceres y atardeceres de colores intensos sobre las dunas.
- Condiciones ideales para la observación de estrellas gracias a la ausencia total de contaminación lumínica.
- Presencia de oasis naturales como Queimada dos Britos donde viven comunidades tradicionales aisladas.
- Temperatura del agua agradable, que convierte cada laguna en una piscina natural perfecta para el baño.
- Biodiversidad discreta pero sorprendente, con aves migratorias, reptiles y plantas adaptadas a un entorno extremo.
- Acceso controlado que ayuda a preservar el ecosistema y mantiene la sensación de lugar remoto y virgen.
- Experiencia sensorial única: caminar descalzo por arena fina, sumergirse en lagunas cálidas y contemplar un horizonte sin límites.




