Seguramente

octubre 24, 2024

Juan Antonio Villacañas

Texto íntegro de Seguramente, poema de Juan Antonio Villacañas

Seguramente tengo frío
y me caliento con mis huesos.
Seguramente tengo hambre
y me alimento de mis dedos.
Seguramente soy un pobre
que se conforma con su cuerpo.
Seguramente estoy aquí,
seguramente. Y tengo miedo.

Seguramente lo inseguro
es ser amor y carne y alimento.
Seguramente en esta mesa
mi plato está lleno de tiempo.
Seguramente vivo, seguramente muero.
Seguramente soy un hombre libre,
seguramente soy un libre preso.
Seguramente miro a la esperanza
como un espejo más frente a otro espejo.
Seguramente marcharé algún día.

Seguramente vuelvo.
Pero ya no podré, seguramente,
alimentar mi corazón hambriento.

Sobre Juan Antonio Villacañas

Presentamos en nuestro poemario a un escritor multifacético, poeta, ensayista y crítico literario español nacido en Toledo en 1922. Su vida estuvo marcada por la interrupción de sus estudios debido a la Guerra Civil Española, tras lo cual trabajó en diversas ocupaciones, como el campo y la panadería, antes de unirse al Ayuntamiento de Toledo donde dirigió los servicios de arte y cultura.

Más allá de su carrera literaria, Villacañas fue conocido por su bondad personal. Salvó a varias personas de ahogarse gracias a sus habilidades como nadador y fue un donante regular de sangre en Toledo.

Su obra

Villacañas publicó más de 30 libros de poesía, entre ellos títulos como Navegando en la noche (1952); El tiempo justo (1954); Los sapos (1968); Cárcel de la libertad (1971); Sublevación de la melancolía (1997) y Argumento de la poesía (2000).

Su obra poética abarca una amplia variedad de temas y formas, desde el verso libre hasta el soneto, y es conocido por revitalizar la forma poética de la lira, que llegó a ser conocida como Liras juanantonianas. Además, escribió ensayos y críticas literarias que aparecieron en diversas publicaciones.

Juan Antonio Villacañas falleció en Toledo, el 21 de agosto de 2001, a los 79 años de edad.

Seguramente, Villacañas

Artículos relacionados

Espacio del color

Espacio del color

Mercedes Durand Espacio del color   Desde que me anunciaron tu venida dispuse regalarte los colores prestados a las frutas y las flores hermanas vegetales de tu vida. La fresa me prestó su piel de herida, el trébol su conjunto de verdores, el blanco jazminero sus...

leer más
El ojo de la cerradura

El ojo de la cerradura

Vilma Vargas Robles El ojo de la cerradura   No podría llegar aunque camine mucho.Todo, absolutamente todo, es horizonte.El movimiento de tus párpados me aleja.Busco y te escondes, lanzo al agua una piedra y no se rizan las ondas, vuelvo donde tu estás y pasamos...

leer más
Las siete virtudes capitales

Las siete virtudes capitales

Márgara Russotto Las siete virtudes capitales   He de alcanzar Señor mío prometo la abnegación total la obediencia irrestricta la perfecta docilidad la mortificación a toda costa la castidad incorrupta la soledad contenta la paciencia con los locos la pobreza...

leer más