En el escenario del idioma español, algunas palabras nacen entre risas, se deslizan por los telones del teatro y acaban resonando como ecos de desprecio. Suripanta es una de esas voces que, aunque hoy suena arcaica, guarda en sus sílabas una historia de sátira, género bufo y moralidades cambiantes.
Este término, que comenzó como un guiño burlón en una opereta del siglo XIX, se transformó en un insulto cargado de connotaciones sociales y de género. Estudiar su origen es asomarse al espejo de una época que usaba el lenguaje como arma y espectáculo.
Insulto | Suripanta |
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Significado | Mujer ruin o moralmente despreciable; también, corista o comparsa teatral (aunque esta acepción está en desuso). |
Etimología | Popularizado en España a partir de una opereta bufa estrenada en 1866. El término fue acuñado por el escritor Eusebio Blasco Soler y recogido por la RAE en 1925. |
Usos comunes | ¡Vete de aquí, suripanta, que no quiero líos! / En la obra, hacía de suripanta con mucho desparpajo. |
Curiosidades | El término nació como una burla teatral y acabó convertido en insulto machista. Su origen está en una canción ficticia que cantaban coristas ligeras de ropa, cuyo estribillo decía: Suri panta la suri panta…. |
Hoy, suripanta, ejemplo de insulto certero, yace casi olvidada en los márgenes del diccionario, como una reliquia que nos recuerda que las palabras también tienen biografías.
Su tránsito del escenario al insulto revela cómo el lenguaje puede perpetuar estigmas o, con el tiempo, perder su filo. Recuperarla no es reivindicarla, sino entenderla: como testimonio de una cultura que vestía el desprecio con lentejuelas y lo cantaba en estribillos. Porque incluso los términos más hirientes merecen ser estudiados, para que no se repitan sus ecos sin consciencia.