¡Ojo! ¡No confundamos zaracear con zarcear!
Zaracear es un término utilizado en meteorología y agricultura, principalmente. Se refiere a la caída de nevisca y llovizna al mismo tiempo que hace viento. Es un verbo intransitivo e impersonal.
Etimología
Zaracear proviene del latín circius, que significa cierzo, y el sufijo -ear. El cierzo es un viento frío que sopla desde el noroeste en el valle del Ebro en España. Por lo tanto, el verbo zaracear se puede interpretar como actuar como el cierzo, es decir, traer consigo nevisca y llovizna.
Además, hay una segunda etimología que sugiere que zaracear proviene de zarazos, que significa llovizna o granizo en el léxico del leonés actual.
Naturaleza gramatical
Zaracear es un verbo intransitivo (que se construye sin complemento directo; por ejemplo, nacer, morir, correr) e impersonal (que se emplea generalmente en la tercera persona de singular de todos los tiempos y modos, simples y compuestos, y en infinitivo y gerundio, sin referencia ninguna a sujeto léxico elíptico o expreso).
Además, zaracear es un verbo defectivo, es decir, que no tiene una conjugación completa debido a que carece de algunas formas personales o de algún tiempo verbal. En otras palabras, este tipo de verbos no se pueden conjugar en todos los tiempos, modos y personas, como sí sucede con los verbos regulares.
Sinónimos
Además de zaracear, existen otros verbos relacionados que describen fenómenos meteorológicos similares, como algaracear, cercear, lloviznar, neviscar, sarracear, ventar, ventear y ventiscar.
No todos son sinónimos sensu stricto pero todos vienen a describir acciones muy similares.
Comentario
No hay duda de que la ciudad de Zaragoza es la capital del valle del Ebro. Y tampoco la hay de que es, también, la capital del cierzo.
Por esa asociación, que tampoco es que sea tan rebuscada, se puede pensar que zaracear podría provenir del nombre de la ciudad, pero queda demostrado que no es así. Aunque no sería nada descabellado.
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