El nido vacío

julio 2, 2025

Federico Barreto

El nido vacío, de Federico Barreto

 

En un tiempo mejor, aquí vivía
el ángel tutelar de mis amores.
A la oración, en estos corredores,
ella, mis versos, repetir solía.

Este era su jardín. Aquí venía,
al despuntar el alba, a coger flores.
¡Bajo este limonero, hoy sin verdores,
nos despedimos para siempre, un día!

Han pasado los años. A su huerto,
ya nadie viene al despuntar la aurora…
¡Desde que ella se fue quedó desierto!

Un cementerio es su jardín ahora,
y aquí, en las sombras, cuando el día ha muerto,
el alma mía por su ausencia llora…

 

Sobre El nido vacío

El nido vacío se presenta ya en nuestro Poemario como un precioso y sentido soneto de Federico Barreto, pleno de melancolía y nostalgia. Barreto utiliza el motivo del hogar y el jardín para simbolizar la ausencia irreparable de un ser amado, probablemente fallecido o perdido para siempre. El poema contrasta el pasado —lleno de vida, amor y rituales compartidos— con un presente desolado, donde el jardín, antes florido, se ha convertido en un cementerio, reflejo del vacío interior del poeta.

El limonero, antes símbolo de vida y esperanza, ahora está sin verdor y el jardín, antes lugar de encuentro y alegría, ha quedado desierto y sombrío. El uso de imágenes sensoriales (el alba, las flores, la sombra) y el tono elegíaco intensifican el sentimiento de pérdida. El poema es un ejemplo notable del modernismo peruano, con ecos románticos y una musicalidad delicada.

Sobre Federico Barreto

Federico Barreto Bustíos (Tacna, 1862/1868 – Marsella, 1929) fue un poeta, periodista y patriota peruano, conocido como El cantor — o el poeta— del cautiverio. Su vida estuvo marcada por la ocupación chilena de Tacna tras la Guerra del Pacífico, lo que influyó poderosamente en su obra y en su compromiso cívico.

Barreto fue un ferviente defensor de la peruanidad de Tacna, fundando periódicos y participando activamente en la vida política y cultural de la región. En su poesía, alterna temas patrióticos con una lírica amorosa de gran delicadeza y sensibilidad, como se aprecia en El nido vacío. Su estilo combina elementos modernistas y románticos, con un lenguaje cuidado y musical.

Entre sus libros destacan Algo mío (1912) y Aroma de mujer (1927). Además, su labor periodística y su activismo lo convirtieron en una figura emblemática de la resistencia cultural peruana. Falleció en Francia, poco antes de que Tacna retornara al Perú y sus restos fueron repatriados a su ciudad natal en 1968. Su legado perdura como símbolo de amor patrio y de sensibilidad poética.

 

'El nido vacío'

Artículos relacionados

Bendita la eternidad

Bendita la eternidad

Francisco Morales Lomas Bendita la eternidad   Bendita la eternidad si la protege tu cuerpo si la edifican tus labios si tu pensamiento la crea y enaltece. Bendita la eternidad en los goznes de tus brazos en los callejones de tus venas y en ese rictus de garza...

leer más
Rostros del enigma

Rostros del enigma

Ana Ilce Gómez Rostros del enigma   El tiempo es ese pequeñísimo espacio entre vos y yo. Igual que una hoja de gillette que tiene dos caras y ese único borde donde comienza el universo.   Sobre Rostros del enigma Apareció publicado por primera vez en 2002....

leer más
Espacio del color

Espacio del color

Mercedes Durand Espacio del color   Desde que me anunciaron tu venida dispuse regalarte los colores prestados a las frutas y las flores hermanas vegetales de tu vida. La fresa me prestó su piel de herida, el trébol su conjunto de verdores, el blanco jazminero sus...

leer más