Texto íntegro de Al rico virus
Microrrelato de Araceli Esteves
No fue hasta que los científicos descartaron cualquier otra hipótesis que alguien empezó a relacionar el mal con el poder adquisitivo de los enfermos. No hubo un solo contagio entre personas con un patrimonio inferior a los cien mil euros. Ni uno sólo. Era un virus que atacaba, con insobornable virulencia y exclusividad, a los ricos.
Afectaba principalmente al hígado y a los riñones, los órganos más cercanos al bolsillo, y de ahí se extendía al páncreas, al bazo y a los pulmones. En la mayoría de los casos hasta la muerte.
Empezaron las donaciones indiscriminadas, los regateos a la baja en los sueldos de los grandes directivos, la devolución de las jubilaciones millonarias. Los futbolistas exigían ser mileuristas, los actores de Hollywood cerraban contratos con nóminas irrisorias. En las gasolineras se pagaba la voluntad.
La vida empezó a mejorar para todos. La balanza se equilibró. Desaparecieron las diferencias y con ellas el malestar social.
Solo quedó un grupo de millonarios dolientes, enfermos crónicos, que incapaces de desprenderse del dinero que destrozaba su salud, se arrastraban con denuedo hasta sus limusinas blancas. Vivían enchufados a botellas de suero, conectados a máquinas de diálisis, convertidos en desechos humanos, garabatos agarrados a su pobre y triste dinero. Podridos.
Sobre Al rico virus
Esteves despliega aquí una sátira tan feroz como lúcida sobre la desigualdad económica, invirtiendo el paradigma habitual de la vulnerabilidad. El virus imaginado no ataca a los pobres, sino a los ricos y lo hace con precisión quirúrgica: hígado, riñones, órganos cercanos al bolsillo. La metáfora es tan directa como demoledora.
La autora construye una distopía donde la enfermedad se convierte en catalizador de justicia social. La reacción colectiva —donaciones, renuncias salariales, contratos modestos— revela una utopía posible, pero solo cuando el privilegio se ve amenazado. El desenlace, sin embargo, devuelve al lector a la crudeza: los millonarios, incapaces de desprenderse de su riqueza, se convierten en desechos humanos, garabatos agarrados a su pobre y triste dinero.
Al rico virus es una crítica profunda al apego patológico al capital, con un estilo que combina ironía, precisión y potente imaginería. El relato no busca sutilezas: golpea, incomoda y, así, deja huella.
Sobre Araceli Esteves
Araceli Esteves (Barcelona, 1960) es una escritora que transita entre la poesía y el microrrelato, géneros que domina con voz propia, incisiva y sensible. Su obra Fisuras en el aire (2013) reúne más de un centenar de microrrelatos que abordan las grietas de lo cotidiano, lo absurdo y lo trágico con una mirada crítica hacia las estructuras sociales, el poder, la enfermedad y también la fragilidad humana.
También ha publicado Desde la habitación del silencio, un poemario íntimo escrito durante un proceso depresivo, donde la palabra se convierte en refugio y resistencia. Su escritura se caracteriza por la economía expresiva, la agudeza conceptual y una capacidad para transformar lo mínimo en revelación.
Más allá de la literatura, Esteves ha participado en iniciativas solidarias como Afghan Women On The Run, colaborando en la gestión de visados para mujeres afganas perseguidas por el régimen talibán. Su compromiso ético atraviesa tanto su obra como su vida.
Desde hoy, Araceli Esteves ya tiene un lugar destacado en nuestros Microrrelatos. ¡Bienvenida!
NOTA. La imagen que ilustra esta entrada se ha extraído de revistamicrorrelatos.