El arte de empezar

enero 13, 2026

Cada comienzo es solo una continuación, y el libro del destino siempre está abierto por la mitad. Wislawa Szymborska.

Los comienzos tienen algo de vértigo y de promesa: abren un espacio donde lo que fue todavía pesa, pero lo que será empieza a insinuarse. Cada inicio es menos un punto de partida que un pliegue en la continuidad, un instante en el que la vida se reorganiza sin romper del todo con lo anterior.

En ese territorio ambiguo —entre lo que dejamos atrás y lo que aún no existe— se sitúan las palabras que mejor iluminan la experiencia humana.

El arte de empezar

La cita Cada comienzo es solo una continuación, y el libro del destino siempre está abierto por la mitad condensa la mirada lúcida y desengañada de Wislawa Szymborska sobre el tiempo y la existencia.

No hay exaltación del nuevo inicio ni fe en rupturas definitivas: lo que propone es una comprensión más humilde y más realista del devenir. Los comienzos, sugiere, no son páginas en blanco, sino capítulos que se insertan en una narración ya avanzada, donde el azar, la memoria y la experiencia siguen escribiendo con nosotros.

En el arte de empezar, la imagen del libro abierto por la mitad es especialmente rotunda: recuerda que nunca controlamos del todo la trama y que, aun así, seguimos leyendo, avanzando, interpretando. La cita funciona como una invitación a aceptar la continuidad sin renunciar a la posibilidad de cambio.

La autora: Wisława Szymborska

Wislawa Szymborska (1923–2012), poeta polaca premiada con el Nobel de Literatura en 1996, es una de las voces más singulares del siglo XX.

Su obra se caracteriza por una mezcla inconfundible de ironía, precisión y profundidad filosófica. Szymborska aborda los grandes temas —la muerte, el azar, la historia, la identidad— desde una perspectiva aparentemente ligera, pero cargada de una inteligencia que desarma. Su poesía rehúye la solemnidad y apuesta por una claridad que nunca es simple: cada poema es una reflexión que se abre paso con humor, escepticismo y una ternura que nunca se declara.

La mirada sobre el mundo, siempre atenta a lo cotidiano y a lo improbable, convierte a su obra en un refugio para lectores que buscan una sabiduría sin grandilocuencias. En sentencias como la que nos ocupa, Szymborska demuestra su capacidad para decir lo esencial con una naturalidad que parece inevitable.

Pueden encontrar mayor información sobre Szymborska en nuestra entrada titulada Las cuatro de la madrugada, donde comentamos uno de sus poemas.

 

El arte de empezar. Retrato en blanco y negro de Wislawa Szymborska con monóculo, expresión serena y fondo texturizado

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