El caso del jovenlandés

febrero 3, 2026

Hoy, en nuestra sección de gentilicios abordamos un caso peculiar: un término que no figura en ningún registro oficial, pero que ha logrado instalarse en el debate público como si lo fuera. Un gentilicio inexistente que, sin embargo, funciona, circula y se entiende.

Jovenlandés. Origen y usos

Jovenlandés es un término satírico que se utiliza para referirse a los habitantes de Jovenlandia, un país ficticio que simboliza a jóvenes de origen extranjero que aparecen en noticias, generalmente como presuntos autores de delitos. Este término surgió como una crítica a la forma en que los medios de comunicación subvencionados evitan mencionar la nacionalidad de los delincuentes, optando por descripciones vagas como un joven.

En su origen, el término circuló primero en foros y redes sociales, donde se consolidó como una etiqueta irónica para denunciar patrones narrativos repetidos en titulares policiales. Su difusión se aceleró gracias a la facilidad con la que condensa una crítica compleja en una sola palabra, convirtiéndose en un ejemplo de cómo el humor lingüístico puede funcionar como herramienta de análisis mediático.

Reconocimiento y dimensión

La RAE, a través de una respuesta en redes sociales, describió jovenlandés como un gentilicio irónico empleado para criticar la omisión de la nacionalidad en ciertas noticias.

Este reconocimiento no implica una aceptación normativa, sino una constatación descriptiva del fenómeno. La institución suele registrar estos usos cuando alcanzan suficiente relevancia social, lo que indica que el término ha trascendido el ámbito humorístico para convertirse en un objeto de estudio sobre cómo evoluciona el lenguaje en contextos de tensión política y mediática.

Crítica a la autocensura mediática

La crítica se centra en la percepción de que los medios autocensuran la información relacionada con la nacionalidad de los delincuentes, lo que ha llevado a la creación de este término para denotar a aquellos jóvenes cuya nacionalidad se oculta.

Este señalamiento se enmarca en un debate más amplio sobre la transparencia informativa. Los defensores del término argumentan que la omisión sistemática genera desconfianza y alimenta la sensación justificada de que ciertos datos se ocultan por motivos ideológicos.

Por otro lado, algunos periodistas defienden estas prácticas como una forma de evitar estigmatizaciones colectivas (es decir, de ocultar la realidad). Esta fricción evidencia que el conflicto no es solo lingüístico, sino abiertamente ético y profesional.

Jovenlandés. Controversias

En el contexto social y político, jovenlandés ha sido objeto de controversia ya que algunos lo consideran un término racista o xenófobo. La discusión gira en torno a cómo se presenta la información sobre delitos en los medios y cómo esto puede influir en las percepciones públicas sobre la inmigración y la criminalidad.

Quienes critican el uso del término sostienen que, bajo la apariencia de sátira, puede reforzar prejuicios y simplificaciones sobre inmigrantes y emigrantes, lo que se evitaría simplemente llamando marroquí al marroquí y dominicano al dominicano, por ejemplo. Ya ven la dificultad, pero eso tampoco lo quieren.

En cambio, sus defensores lo ven como una herramienta legítima de denuncia contra la opacidad informativa. Esta tensión revela cómo el lenguaje se convierte en un campo de batalla simbólico donde se disputan narrativas sobre identidad, seguridad, manipulación, desinformación y convivencia.

Implicaciones culturales

Así, jovenlandés no solo refleja un fenómeno lingüístico, sino también tensiones culturales y sociales en torno a la inmigración y la representación mediática.

En última instancia, el término muestra cómo la ciudadanía interpreta los silencios de los medios, cómo el humor se convierte en crítica política y cómo los debates sobre inmigración se filtran incluso en la creación de neologismos. Su persistencia en el debate público sugiere que seguirá siendo un indicador útil para analizar la relación entre lenguaje, poder y percepción social.

 

NOTA. La imagen con la que ilustramos este artículo procede de Daylibase.com

 

Jovenlandés. Mapa del norte de África donde varios países aparecen coloreados en verde y agrupados bajo el nombre ficticio 'Jovenlandia'

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