Facundo, el arte de hablar

Casi nadie, al menos en España, conoce a hombres que lleven el sonoro nombre de Facundo. Yo sí. Fuimos compañeros de trabajo y él acostumbraba a decir que de facundo solo tenía el nombre, nada más. Recordando a este hombre, hemos decidido incluirlo en nuestra sección Rescatando palabras olvidadas. ¿Por qué? Veámoslo.

Facundo. Significado

Comenzaremos siguiendo al diccionario oficial: facundo, con inicial minúscula, es un adjetivo. Por lo tanto, no es como otros nombres propios (que si Manuel significa Dios está con nosotros; Alfonso, guerrero; Almudena, muralla o ciudadela, Sara princesa, etcétera). No, nada que ver con facundo que, como queda dicho, es un adjetivo.

Significa fácil y desenvuelto en el hablar. Y son sinónimos locuaz, elocuente, hablador, charlatán y parlanchín. Como vemos, algunos peyorativos y otros elogiosos.

Etimología

Proviene del latín facundus, que significa verboso, desenvuelto en el hablar. Sus componentes léxicos son fabulari (hablar), más el sufijo -cundo (que tiene o produce una acción).

Hagamos una digresión: sí, efectivamente, hablar proviene del latín fabulari, no es ningún error aunque pudiese parecerlo.

Facundo. Usos

Ya sabemos que como adjetivo se refiere a una persona habladora y parlanchina, alguien con una gran facilidad y fluidez al hablar, no solo en cantidad de palabras, sino también en elocuencia y persuasión.

Como nombre propio, debe su difusión al culto a San Facundo. Fue nombre bastante frecuente durante la Edad Media y no demasiado extraño hasta el siglo XX. En la actualidad sí que lo es, salvo en Hispanoamérica y, especialmente en Argentina, Paraguay, Uruguay y Colombia.

En contextos literarios o retóricos, ser descrito como facundo puede considerarse un elogio, ya que subraya la capacidad del individuo para utilizar el lenguaje de forma poderosa e impactante. Sin embargo, en situaciones cotidianas, este adjetivo podría tener una connotación negativa si se interpreta que la persona habla más de lo necesario o deseable, cruzando el umbral de lo que se considera comunicación efectiva hacia la verborrea.

Ejemplos

Ha quedado claro que la facundia va más allá de la mera verbosidad, englobando la destreza de expresarse de manera clara y efectiva.

Por ejemplo, podríamos decir: El profesor, conocido por su naturaleza facunda, siempre lograba captar la atención de sus estudiantes con discursos apasionados. O también: Aunque admiraba su inteligencia, a veces encontraba el carácter demasiado facundo de su amigo un poco agotador.

Durante un debate, la habilidad facunda de una persona le permitiría destacarse entre los demás participantes, utilizando el lenguaje de manera efectiva y persuasiva. Sin embargo, su tendencia a ser demasiado facundo a veces podría jugarle en contra, especialmente cuando la brevedad es valorada sobre la extensión.

 

Facundo sí, pero en su medida, como todo.

 

El arte de la facundia

Artículos relacionados

Elucidario: luz en lo oscuro

Elucidario: luz en lo oscuro

Uno de los ensayos más relevantes de Ramón Gómez de la Serna es, sin duda, el Elucidario de Madrid, como vimos en el artículo sobre su microrrelato El desterrado, que les recomendamos que lean si no lo han hecho ya. La pregunta surgió rápida: si tengo en mi poder esa...

leer más
Idiotismos auténticos

Idiotismos auténticos

No, idiotismo no es solo lo que están pensando. Escribiendo el artículo sobre Ir de propio nos topamos con algo que no esperábamos, con que es un idiotismo, ni más ni menos. Idiotismo. Significado Un idiotismo, o modismo, es un giro idiomático que no se adapta a las...

leer más
Celaje, cielo en tránsito

Celaje, cielo en tránsito

Rescatamos un término antiguo para un cielo que aún vemos pero ya no nombramos. Celaje vuelve para recordarnos que también se puede mirar con palabras. Celaje. Etimología Procede del latín caelum, cielo, con el sufijo -aje, que en español designa conjunto, apariencia...

leer más