Juan Fernández‑Capalleja nació en Tineo (Asturias) en 1902, en el seno de una familia marcada por la carrera militar. Un antepasado directo, Ramón Fernández‑Capalleja y Gamoneda, había combatido en la Guerra de la Independencia, y su padre, Manuel Fernández‑Capalleja, también siguió la vida de armas.
Esa continuidad familiar explica en parte la precocidad con la que el joven Juan ingresó en la vida militar, marcada desde el inicio por escenarios de enorme dureza.
El Rif: bautismo de fuego de Fernández‑Capalleja
Su carrera se forjó en el Protectorado español de Marruecos, adonde llegó como alférez pocos días después del desastre de Annual. Allí sufrió una tragedia personal: su hermano, teniente del Regimiento África 68, había muerto en Monte Arruit.
Destinado al Grupo de Fuerzas Indígenas Regulares de Alhucemas n.º 5, participó en las operaciones de recuperación del territorio tras la derrota. Ese periodo, decisivo para toda una generación de oficiales, consolidó su reputación como militar eficaz, disciplinado y de enorme resistencia física y moral.
La Guerra Civil: papel determinante
Durante la Guerra Civil española, Fernández‑Capalleja desempeñó un papel de gran relevancia en operaciones clave. Las fuentes coinciden en que su participación fue determinante, especialmente en frentes donde la presencia de unidades de Regulares resultó decisiva para el avance o la consolidación de posiciones.
Aunque su figura no ha recibido la atención mediática de otros mandos, su trayectoria lo sitúa entre los oficiales más eficaces de su generación. Su presencia en Personajes y figuras constituye un reconocimiento y un homenaje a su labor militar.
Director de la AGM
En 1950 fue nombrado director de la Academia General Militar de Zaragoza, cargo que ocupó hasta su muerte en 1954. Bajo su dirección, la institución vivió un periodo de reorganización y consolidación doctrinal, en un momento en que el ejército español buscaba redefinir su estructura tras la posguerra.
Su ascenso a general de división culminó una carrera marcada por la continuidad, la disciplina y la experiencia acumulada en dos conflictos de enorme impacto.
Fernández‑Capalleja: final prematuro
Fernández‑Capalleja falleció en Madrid en 1954, a los 52 años, a causa de un cáncer. Su muerte temprana contribuyó a que su figura quedara parcialmente eclipsada, pese a su relevancia militar y a la huella que dejó en la Academia General Militar.
Un protagonista silencioso
A pesar de su papel en el Rif, su participación destacada en la Guerra Civil y su dirección de la principal institución formativa del ejército, Fernández‑Capalleja sigue siendo un personaje poco conocido fuera del ámbito castrense.
La historiografía reciente —incluyendo biografías especializadas— ha comenzado a recuperar su figura, subrayando su eficacia operativa, su trayectoria ascendente y su pertenencia a una tradición militar que se remonta al siglo XIX.




