En Catilinaria anunciamos nuestro compromiso de estudiar y analizar la obra de Montalvo. Hoy cumplimos esa promesa.
Catilinarias. Ensayos políticos
Las catilinarias son un conjunto de doce ensayos políticos publicados por Juan Montalvo entre 1880 y 1882, concebidos como un ataque frontal contra la dictadura del general Ignacio de Veintemilla en Ecuador. Aunque no forman un libro unitario, poseen una coherencia interna: todos responden a un mismo impulso moral y político y todos participan de una retórica incendiaria que convierte el texto en un artefacto de combate.
Montalvo no se limita a denunciar los abusos del poder, sino que construye una ética de la resistencia. El dictador aparece como síntesis de la barbarie, mientras que el pueblo —a veces idealizado, a veces reprendido— es interpelado a despertar de su pasividad. Esta tensión entre denuncia y exhortación es uno de los motores de la obra.
En cuanto al estilo, Montalvo despliega una prosa hiperbólica, erudita y moralizante, que combina referencias clásicas con insultos calculados, imágenes violentas y una ironía que no busca sutileza, sino eficacia. La influencia de Cicerón es explícita, como confirma la crítica académica, pero Montalvo la adapta al contexto ecuatoriano, convirtiendo la invectiva clásica en un instrumento moderno de intervención política.
La obra, escrita en el exilio y en condiciones materiales precarias, posee además un valor documental: ofrece un retrato directo del Ecuador de la década de 1880, marcado por el caudillismo, la inestabilidad y la lucha entre liberalismo y militarismo.
Su vigencia no depende del contexto: lo que permanece es la energía verbal, la convicción ética y la capacidad de convertir la indignación en literatura.
¿Por qué nos ha gustado?
Porque Las catilinarias no es un texto tibio ni complaciente. Es una obra que no negocia con el poder, que no teme exagerar, que no pide permiso para indignarse. En un tiempo saturado de discursos calculados, la voz de Montalvo irrumpe con una franqueza casi brutal.
Nos ha gustado porque su estilo —exagerado, barroco, furioso— no es un defecto, sino una estrategia retórica. Montalvo escribe como quien combate: cada frase es un golpe, cada imagen una acusación. Y, sin embargo, bajo la violencia verbal hay una ética nítida: la defensa de la dignidad, la libertad y la responsabilidad cívica.
Nos ha gustado también porque la obra revela algo que sigue siendo actual: la facilidad con la que un país puede caer en manos de un caudillo y la dificultad de sostener una ciudadanía crítica. Montalvo no solo denuncia a Veintemilla; denuncia la pasividad del pueblo, como señalan los análisis contemporáneos. Esa incomodidad es parte de su fuerza.
El autor: Juan Montalvo
Juan Montalvo (Ambato, 1832 – París, 1889) fue uno de los grandes ensayistas y polemistas hispanoamericanos. Nacido en una familia acomodada y con conexiones políticas, desarrolló desde joven una vocación intelectual marcada por el liberalismo, la crítica moral y la defensa de la libertad.
Su vida estuvo atravesada por el exilio, la pobreza y el enfrentamiento constante con los poderes de turno. Conoció personalmente a Veintemilla durante un destierro compartido, experiencia que alimentó un desprecio profundo y que explica el tono de Las catilinarias. Su carácter era retraído y austero, en contraste con la figura exuberante del dictador, lo que intensificó la oposición entre ambos.
Montalvo fue un escritor de convicciones absolutas: creía en la palabra como arma política y en la literatura como forma de resistencia. Su obra combina erudición clásica, pasión republicana y una prosa que oscila entre la belleza y la violencia.
Murió en París, lejos de su país, pero su figura quedó como símbolo del intelectual que no se doblega.
NOTA. Una semana después del apresamiento del dictador Maduro, tenemos la satisfacción de dedicarle este artículo a él y a sus compinches venezolanos, hispanoamericanos y españoles. ¡Va por ellos!




