Las confesiones

enero 13, 2025

Exordio

Sí, quizás usted conozca más al autor como san Agustín de Hipona o, simplemente, san Agustín y todo es correcto, inapelable. Agustín nació en Tagaste (354) como su madre, santa Mónica, fue obispo de Hipona y es allí donde falleció en el año 430.

No es menester comentar que fue un filósofo, teólogo y escritor pero que no fue cristiano de origen (aunque sí lo era su familia y, especialmente, su madre) sino que hubo de realizar un largo y amplio camino de conversión. Es precisamente, ese camino, el que nos cuenta en esta pequeña obra.

Las confesiones. Adaptación

El ejemplar que hemos leído es, como se aprecia en la fotografía, uno de la decimoctava edición, de Ediciones Palabra. No se trata, por supuesto, de la versión original sino que es una traducción libre en versión actualizada.

Es su traductor, o casi mejor, el adaptador, Pedro Antonio Urbina el que nos ofrece la clave de la necesidad de esta edición: las Confesiones son hoy, para un lector actual no especialista, literariamente viejas, a pesar de que en su época supusieron una insólita novedad y originalísimo modo autobiográfico, tan singular, que a partir de él cambiará el enfoque y planteamiento de todas las biografías.

Y continúa: …muchas personas no leían la verdad de Agustín de Tagaste solo por estar presentada tan retóricamente. Y hacía falta, me parece, que el hombre de hoy reviviera la aventura humana e interior de Agustín de Tagaste. Este hombre, que vivió hace más de quince siglos, es hoy un hombre actual, actualísimo. Sus problemas, su angustia, su búsqueda, su vida toda es una respuesta viva a las preguntas y perplejidades también vivas y sinceras del hombre de hoy: es la problemática que actualmente se hace tan viva en la frontera de los veinte años.

¿Por qué Las confesiones?

¿Hace falta ser católico para leer esta obra pequeña (solo 295 páginas) y magna? ¿Es necesario tener grandes conocimientos sobre teología o filosofía? ¿Es una lectura densa que exige una concentración especial?

Las tres preguntas se responden igual: no. No, porque Las Confesiones son una autobiografía, el relato de la vida de san Agustín desde dentro y vista por él mismo. Es el recorrido de su alma hasta encontrarse con Dios. Manifiesta sus tentaciones, el dejarse llevar por la pasión, su afición al estudio de la filosofía para descubrir la verdad; cuenta la amistad que le una a sus compañeros…

Agustín se gana al lector, que se siente cercano a él. Han pasado más de quince siglos y esta aventura sigue sin envejecer. Y no envejecerá porque es la verdad.

Y por tantas razones, hablarydecir recomienda vivamente la lectura de estas Confesiones agustinianas.

San Agustín de Hipona

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