Quizá ya lo sabía, pero las islas Kuriles son un archipiélago de origen volcánico situado en el extremo oriental de Rusia, entre la isla japonesa de Hokkaido y la península rusa de Kamchatka. Administrativamente, forman parte del óblast de Sajalín (Rusia), aunque Japón reclama la soberanía sobre las islas más meridionales, conocidas en Japón como los Territorios del Norte.
- El nombre Kuriles proviene de la palabra ainu kuru, que significa hombre.
- Las islas son famosas por su niebla persistente, lo que las hace misteriosas y difíciles de navegar.
- La isla más septentrional, Atlásov, es un cono volcánico casi perfecto.
- Las Kuriles son un arco insular formado por la subducción de placas tectónicas, lo que explica su actividad volcánica.
- El archipiélago está compuesto por 56 islas principales y numerosos islotes.
- Las islas son ricas en algas y recursos pesqueros.
- Los ainu, pueblo indígena de la región, fueron los primeros habitantes conocidos.
- En 1811, un capitán ruso y su tripulación fueron apresados en Kunashir durante un estudio hidrográfico, lo que llevó a negociaciones fronterizas entre Rusia y Japón.
- Tras la II Guerra Mundial, toda la población civil japonesa (unas 17.000 personas) fue expulsada de las islas en 1946.
- Son el último límite y bastión natural ruso en el Lejano Oriente.
- El archipiélago separa el mar de Ojotsk del océano Pacífico Norte, lo que conlleva gran importancia estratégica.
- Han sido escenario de una de las pocas expediciones de esquí conocidas, realizada en velero entre las diferentes islas del archipiélago.
- La disputa territorial sobre las cuatro islas más meridionales ha impedido que Rusia y Japón firmen un tratado de paz formal desde la II Guerra Mundial.
- Las islas Kuriles poseen reservas de gas y petróleo, de gran valor económico y geopolítico.