Manuel Pellicer de Velasco sucedió a Fernando de Bustillos en la silla X de la RAE en enero de 1730, donde permaneció hasta su muerte, el 24 de noviembre de 1733.
Militar de dilatada trayectoria y autor de textos de carácter geográfico y moral, formó parte de la primera generación de académicos de la Real Academia Española. Su paso por la corporación, aunque condicionado por sus obligaciones de servicio, refleja el perfil plural y aún en formación de la institución en sus años iniciales.
Pellicer de Velasco. Formación y carrera
Manuel Pellicer de Velasco nació en Madrid el 30 de mayo de 1668 y desarrolló una carrera militar extensa y prestigiosa, marcada por destinos de responsabilidad y por una presencia continuada en los principales escenarios de servicio de la Monarquía.
Combatió en Flandes entre 1684 y 1689 como soldado al servicio de Carlos III y, tras su regreso, se incorporó a la Armada Real del Océano. Su ascenso fue constante: llegó a ejercer como capitán al frente de una compañía de infantería en Cádiz, obtuvo en 1697 el hábito de la Orden de Santiago y pasó a desempeñar funciones en la Casa Real como gentilhombre de boca.
Su trayectoria administrativa dentro de la Orden de Santiago lo llevó a ejercer como visitador en Castilla la Nueva, La Mancha y Campos de Montiel, y posteriormente como teniente de comisario general del Ejército. La combinación de cargos militares y cortesanos define una vida profesional marcada por la disciplina, la movilidad y la confianza institucional.
Actividad y producción escrita
Aunque su dedicación principal fue la milicia, Pellicer mantuvo una relación constante con la escritura. En 1686 redactó parte de Breve descripción del mundo, de Sebastián Fernández de Medrano, lo que evidencia su familiaridad con la literatura técnica y didáctica.
Más adelante, en 1699, compuso Consejos familiares de don Manuel Pellicer de Velasco a su sobrino don Diego Pellicer y Bustamante, un tratado moral y formativo en el que expone, con tono admonitorio y práctico, las obligaciones que debía observar un joven cristiano, caballero y soldado. Esta obra revela la dimensión pedagógica y normativa de su pensamiento, así como su voluntad de transmitir una ética de servicio coherente con su propia trayectoria.
Ingreso en la Real Academia Española
El 17 de enero de 1730 Pellicer fue elegido académico como segundo ocupante de la silla X. Su incorporación se produjo cuando la institución avanzaba en la elaboración del Diccionario de autoridades, y su participación se orientó a tareas lexicográficas concretas. Se le encomendó la redacción de las combinaciones del, desm, desn y deso, así como la responsabilidad sobre la letra X.
Sin embargo, la continuidad de su actividad militar y administrativa limitó su presencia efectiva en las sesiones y trabajos académicos, de modo que su contribución, aunque formalmente asignada, quedó condicionada por las obligaciones que seguían marcando su vida pública. Su figura representa así el perfil de los primeros académicos que compatibilizaban el proyecto lingüístico de la corporación con carreras externas de gran exigencia.
Pellicer de Velasco. Legado
Pellicer murió en Madrid el 24 de noviembre de 1733. Su elogio académico fue pronunciado por Blas Antonio de Nasarre, quien lo sucedió en la silla X.
La memoria que dejó en la institución combina el reconocimiento a su trayectoria militar y cortesana con la constatación de una participación académica limitada por las circunstancias de su servicio.
Su figura se inscribe en la etapa fundacional de la RAE, en la que la diversidad de perfiles —militares, juristas, eclesiásticos y literatos— contribuyó a definir el carácter inicial de la corporación.




