El nombre Menorca procede directamente del latín Minorica, forma documentada en época romana y derivada de la expresión Balearis Minor, es decir, la isla menor en contraste con Balearis Maior, Mallorca, la isla mayor.
Esta oposición está atestiguada en fuentes latinas y se mantiene en la tradición lingüística posterior. No hay hipótesis alternativas con base documental sólida: el origen es inequívocamente latino y responde a una clasificación geográfica objetiva dentro del archipiélago balear.
De Balearis Minor a Menorca
Durante el dominio romano, la isla fue integrada administrativamente en la provincia de Hispania Balearica y designada como Balearis Minor, denominación que aparece en textos y cartografía de la época. Con la evolución del latín tardío, Minorica se convirtió en la forma habitual, que pasaría a las lenguas romances insulares y peninsulares. El catalán medieval la registra como Menorca o Menòrca, y el castellano adopta la forma Menorca sin variación significativa, manteniendo la raíz latina y la referencia comparativa con Mallorca.
Un topónimo comparativo
La singularidad del nombre reside en que no describe un rasgo físico, mitológico o humano, sino una relación de tamaño respecto a otra isla.
Es un topónimo comparativo, algo poco frecuente en la toponimia mediterránea. La forma inglesa Minorca conserva más visiblemente la raíz latina minor, mientras que las lenguas romances han evolucionado hacia Menorca, con vocalización propia del catalán balear. El catalán menorquín mantiene la acentuación abierta (Menór-ca), reflejada en la grafía Menorca o Menòrca según tradición dialectal.
Trascendencia histórica y cultural
El nombre es estable y continuo a lo largo de más de dos mil años: uno de los topónimos mediterráneos mejor conservados.
Su persistencia refleja la importancia estratégica de la isla en rutas navales y su presencia constante en documentos administrativos, cartográficos y militares desde Roma hasta la Edad Moderna.
La distinción Maior / Minor ha condicionado la percepción histórica del archipiélago, reforzando la idea de un par complementario más que de islas aisladas. En la actualidad, Menorca es también una marca cultural y turística consolidada, reconocida internacionalmente y asociada a su condición de Reserva de la Biosfera.
Conclusión: Menorca, transparente y estable
Menorca se llama así porque, desde época romana, se definió como la menor de las Baleares. La forma latina Minorica evolucionó de manera regular hacia Menorca, sin rupturas ni reinterpretaciones.
Su nombre es un ejemplo claro de continuidad lingüística y de cómo un criterio geográfico simple puede convertirse en un símbolo identitario duradero.




