Ya se nos van terminando los titulares de ministerio oclócratas (todos) pero esta serie seguirá porque, como bien saben, no tratamos solo de ministros stricto sensu, sino también de los habilitados u homologados por el jefe de la pestilente sentina. En todo caso, hoy sí presentamos a toda una ministra, en fondo y forma: oclocracia e ideoilógica
Sus lejanos orígenes
El apellido Aagesen es danés, cortesía de su padre, lo que explica por qué, en un país de z y ñ, ella firma con aa y sen y responde con la misma flema nórdica a los temporales políticos y a los apagones eléctricos. Su madre, eso sí, es malagueña, para equilibrar el termostato familiar.
Si la política española fuera una novela de enredos, Sara Aagesen sería ese personaje que entra en escena con bata de laboratorio, gafas de protección y un manual de la ONU bajo el brazo, lista para transformar el Parlamento en una conferencia climática… aunque a veces el respetable público no entienda ni la mitad de lo que dice.
¿De dónde la fichó Sánchez?
El plutócrata, sátrapa y venal la pescó en las procelosas aguas del Ministerio para la Transición Ecológica, donde Aagesen llevaba años cultivando informes, planes y estrategias, primero como asesora y luego como secretaria de Estado de Energía. No es formalmente del PSOE, pero su perfil técnico y su habilidad para sobrevivir a tormentas políticas la convirtieron en la candidata natural cuando Teresa Ribera dejó el cargo.
Cosas de la ministra kilovatio y placa
- Verborrea técnica. Cuando el gran apagón dejó a media España a oscuras, Aagesen se plantó en Red Eléctrica y empezó a hablar de mecanismos internacionales de ajuste de frecuencia y resiliencia de la red, en vez de dar explicaciones coherentes.
- El enigma de la comunicación. Es tan poco natural que algunos ministros bromean con que necesitan subtítulos para entenderla.
- Bautismo de fuego en el Congreso. Su debut parlamentario fue tan silencioso como una central eólica en calma: ni carnet del PSOE, ni rodaje político, ni grandes titulares, pero sí mucho PowerPoint.
Kilovatios, placas y olivos
- Además de oclócrata, la ministra kilovatio y placa es tecnócrata: gobierna con gráficos, informes y matrices de decisión. Si por ella fuera, el Congreso sería un laboratorio y las leyes, ecuaciones diferenciales.
- Cuando ocurre un desastre, Aagesen despliega una cortina de datos y tecnicismos que convierte cualquier crisis en un experimento controlado. Así, el apagón no fue culpa de la ministra, sino de una anomalía transitoria en el sistema interconectado europeo. Y si alguien pregunta, siempre hay un informe de 300 páginas que lo explica todo, aunque en el informe mienta tanto como de palabra.
- No hay constancia real de que Aagesen haya arrancado personalmente olivos, pero bajo su mandato el despliegue de renovables ha generado tensiones con agricultores que denuncian la sustitución de cultivos por parques solares y eólicos. Para Aagesen, la transición ecológica es la prioridad, aunque la España rural vea más placas que aceitunas. Y los ecolojetas en silencio, claro.
Corolario
Sara Aagesen es el ejemplo de ministra que siembra placas solares donde antes había olivos, ilumina el Congreso con tecnicismos y nunca se despeina, ni siquiera en el apagón más oscuro.
¡Ah!, no es de las que mira a los ojos, ni cuando habla ni cuando debería escuchar.
¿Su libro favorito? Aunque no aprende nada: El arte de cautivar, de Guy Kawasaki.