Exordio
Iniciamos con una aclaración: desde octubre de 2020 funciona un recurso en la Real Academia Española, llamado Observatorio de palabras, cuya función es aclarar dudas sobre el uso de palabras que no están recogidas en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que podrían ser propuestas para su inclusión en el futuro.
En Futuras palabras lo comentamos.
¿Cómo se crean nuevas palabras?
Hay varias formas de crear nuevas palabras pero de entre ellas hay dos destacadas: la apropiación de palabras extranjeras y el uso popular.
Con respecto a la primera no vamos hoy a hablar de ella sino que nos centramos en la asimilación de palabras por la RAE-ASALE vía uso popular.
Este está hoy predeterminado, así como hasta el siglo XX el idioma se iba creando de abajo arriba, desde entonces el esquema se ha invertido: ahora es de arriba abajo, siempre que por arriba entendamos el grupo compuesto por políticos y periodistas, que son quienes se erigen como los constructores de las nuevas terminologías.
La responsabilidad que ambos grupos asumen -aun involuntariamente- es que deben ser conscientes de que la RAE (con mal criterio a mi entender) da por buenas prácticamente todas las palabras creadas por esos sectores y utilizadas por el pueblo, lo que es la consecuencia lógica; es el fruto de la memoria auditiva. Sin embargo, de esta forma se van colando auténticas palabrotas, tan feas como inútiles y colonizadoras.
Tengo como hábito el prestar atención especial al lenguaje desarrollado por ambos gremios, lo que me lleva a leer, escuchar y anotar palabros. Así, con frecuencia, me llevo las manos a la cabeza ante alguno de los muchísimos desmanes que leo o escucho. Los últimos han sido hace un rato. Atentos, porque estas palabras pueden campar por sus respetos muy pronto en los diccionarios oficiales. Es nuestra responsabilidad -y en hablarydecir la asumimos- que no pasen a ni a hojas de papel ni a pantallas de ordenador. No las utilicemos por mimetismo porque si así lo hacemos, creeremos que no hay palabra correcta para decir lo mismo. Un grave peligro para la identidad e integridad del idioma español.
Y sí, ya pongo esas dos palabrotas: archivación y reputacional.