Michel Gaztambide
Ratoncito Pérez, de Michel Gaztambide
Uno de estos días
voy a escribir ese poema de amor
que me reclamas.
Sé que más que un poema
quieres una bandera
pero no me importa,
tú también minimizas
mis catástrofes con olvido.
Será un poema de amor
que retirará a Neruda
(no sé si podré con Gala).
Escrito con la sabiduría
de mis años
y con la suave tersura
de los tuyos.
Si tiene alguna arruga
será la de una sábana.
Y si lleva piedras
serán de azúcar.
Y te lo daré un día oscuro
porque serás más sensible
al calor.
Mi amor.
Sobre Ratoncito Pérez
En este poema Ratoncito Pérez, Michel Gaztambide se aleja del imaginario infantil que evoca el título para construir una pieza de amor madura, irónica y humana. El texto se presenta como una promesa aplazada: el hablante se compromete a escribir ese poema de amor que se le reclama, pero lo hace desde una voz que no se rinde a la épica romántica, sino que la subvierte con ternura y desencanto.
El tono es confesional, pero no ingenuo. Hay una conciencia del desgaste, del paso del tiempo, de las expectativas que pesan sobre el amor y la escritura. El hablante reconoce la distancia entre lo que se espera de él —una bandera— y lo que puede ofrecer —un poema con arrugas de sábana y piedras de azúcar—. Esa distancia no se vive como fracaso, sino como gesto de autenticidad.
Gaztambide emplea un lenguaje directo, sin ornamentos innecesarios, pero cargado de imágenes que transforman lo cotidiano en símbolo: la sábana, el día oscuro, el calor. La ironía aparece como defensa, pero también como forma de ternura. El poema no busca deslumbrar, sino conmover desde lo real, desde lo posible.
En conjunto, este poema Ratoncito Pérez es una pieza que condensa la poética de Gaztambide: una escritura que se mueve entre la melancolía y el humor, entre la lucidez y el afecto y que encuentra en lo mínimo —en lo que no pretende ser sublime— su mayor fuerza expresiva.
Sobre Michel Gaztambide
Michel Gaztambide (Apt, 1959), aunque nacido en Provenza, ha vinculado su vida y su obra al norte de España, especialmente a Pamplona —donde residió durante años— y a San Sebastián, donde ha forjado una trayectoria marcada por la discreción, la coherencia y una voz literaria que rehúye el artificio
Su nombre es más conocido en el mundo del cine, donde ha brillado como guionista junto a directores como Enrique Urbizu (La caja 507, La vida mancha, No habrá paz para los malvados), por la que recibió el Premio Goya al Mejor Guion Original en 2012. También ha trabajado en televisión, en series como Gigantes y Libertad, donde su estilo narrativo —sobrio, incisivo, con diálogos afilados y personajes complejos— ha dejado huella.
La del poeta es su faceta menos mediática. Gaztambide ha publicado libros como Las aventuras de Máximo Tiratti, Ternura blindada y Moscas en los incunables, donde despliega una poesía urbana, melancólica, irónica y profundamente humana. Su escritura poética se caracteriza por una mirada lúcida sobre lo cotidiano, el amor, el fracaso, el deseo y el paso del tiempo. No busca la solemnidad ni el lirismo, sino una verdad que se filtra en imágenes sencillas, en gestos mínimos, en versos que acarician más que declaman.
En Moscas en los incunables, por ejemplo, Gaztambide convierte lo trivial en símbolo, lo íntimo en política, lo absurdo en ternura. Su voz poética es la de alguien que ha vivido, que ha perdido, que ha amado, y que escribe no para impresionar, sino para compartir una emoción que se reconoce en el lector.
¡Bienvenido a nuestro Poemario, Michel Gaztambide!
NOTA. La imagen que ilustra esta entrada se ha extraído de Zenda.