Illa, Illa, mascarilla

Illa, Illa, mascarilla

He de confesar que el personaje que hoy pasa a engrosar nuestra relación de oclócratas siempre me ha caído entre muy mal y fatal. Lo imagino con la mirada torva, las manos siempre sudadas y ese saludo frío, sin firmeza, como si estrechar la mano fuera un trámite...