La eterna E

La eterna E

La E no entra. Está. No golpea la puerta, no se anuncia, no se exhibe. Simplemente aparece, como el aire, como el agua, como el verbo que se desliza sin esfuerzo. Es la vocal que no necesita alarde porque ya lo ha dicho todo. La más usada, sí, pero no por costumbre:...