Aunque la palabra betacismo no figura en el Diccionario de la Real Academia Española, es un término ampliamente reconocido en la lingüística histórica. Se utiliza para describir la evolución fonética por la cual los sonidos /b/ y /v/ llegaron a pronunciarse igual en español, dando lugar a curiosas transformaciones desde el latín.
Este fenómeno explica por qué hoy decimos b donde antes se decía v, como en abuelo (avus) o abogado (advocatus).
Betacismo en español ¿Por qué?
La duda es razonable y legítima: ¿cómo es posible que palabras como abogado, abuelo o beber se escriban con b si en latín se decía advocatus, avus o bibere? ¿Es un error, una traición a la etimología o simplemente una evolución natural?
La respuesta está en el betacismo, que es la confusión o fusión de los sonidos /b/ y /v/ en la evolución del latín al castellano. En latín clásico, b representaba una oclusiva bilabial sonora (/b/) y v una semiconsonante labiodental (/w/, luego /v/). Pero ya desde el siglo I d. C., incluso en el propio latín vulgar, estos sonidos empezaron a confundirse, especialmente entre hablantes menos cultos.
En el paso al español medieval, esta confusión se consolidó: el fonema /v/ desapareció como sonido distintivo y tanto b como v comenzaron a pronunciarse como una única consonante bilabial sonora (/b/).
Este cambio no fue exclusivo del español, pero sí se dio con especial fuerza en la península ibérica, donde la famosa frase atribuida a los romanos —Beati Hispani, quibus vivere est bibere (Dichosos los hispanos, para quienes vivir es beber)— satirizaba esta tendencia fonética.
Así, palabras latinas con v pasaron a escribirse con b en español por razones fonéticas, no ortográficas. El caso de:
- advocatus → abogado
- vivere → beber (aunque este caso tiene matices etimológicos)
- avus → abuelo
La Real Academia Española confirma que en español moderno no existe diferencia fonética entre «b» y «v», salvo en algunas regiones con influencia catalana o amerindia. Sin embargo, la ortografía conserva ambas letras por tradición etimológica y por razones normativas, aunque para la mayoría de hablantes sean indistinguibles.
¿Entonces es incorrecto escribir con «v»?
No. La ortografía española mantiene la distinción gráfica entre b y v por motivos históricos y normativos, aunque la pronunciación sea idéntica. Saber cuándo usar una u otra es cuestión de memoria ortográfica, como ocurre con otras parejas conflictivas: y/ll, s/z/c, g/j, h/sin h.
La presencia de b donde el latín tenía v no es un error, sino una consecuencia natural de la evolución fonética del español. El betacismo en español borró la distinción sonora y la ortografía se adaptó en muchos casos, aunque no en todos. Así que cuando escribimos abogado en lugar de avogado, estamos siguiendo una lógica fonética que tiene más de mil años de historia.