Hoy en Son de… documentamos una lengua africana que todavía sigue viva.
El bakweri, una lengua bantú
El bakweri, también conocido como mòkpè, es una lengua bantú hablada en el suroeste de Camerún por la población bakweri.
Las fuentes más consistentes sitúan el número de hablantes en torno a 20.000 personas en 2014 según la documentación lingüística recogida en repertorios académicos, mientras que estudios etnográficos y lexicográficos más recientes elevan la cifra a unos 32.000 hablantes en la región de Fako, especialmente en las áreas de Buea, Tiko, Muyuka y Limbé. Esta horquilla refleja tanto la vitalidad local como la presión sociolingüística ejercida por el inglés y el francés, lenguas dominantes en la administración y la educación camerunesas.
Bakweri. Territorio e identidad
El pueblo bakweri habita históricamente las laderas del Monte Camerún, un volcán activo que estructura su geografía, su economía y su imaginario cultural. La lengua forma parte de un conjunto de variedades bantúes estrechamente relacionadas con el bomboko, el isubu y el duala, con las que comparte rasgos fonológicos y morfosintácticos.
La identidad bakweri se articula en torno a la tierra, la agricultura y una red de clanes que han mantenido prácticas rituales y formas de transmisión oral donde el mòkpè ocupa un lugar central. La lengua no es solo un medio de comunicación, sino un marcador de pertenencia y continuidad histórica.
Clasificación lingüística y documentación académica
El bakweri pertenece al grupo bantú A.22, dentro del amplio dominio nigerocongolés. Esta clasificación, establecida en los trabajos de Guthrie y confirmada por estudios posteriores, lo sitúa en un nodo de lenguas con fuerte coherencia interna.
La lengua presenta dos dialectos principales, kole y mboko, documentados en repertorios lexicográficos contemporáneos. La existencia de un diccionario bakweri–inglés elaborado por Edwin Ardener constituye una de las piezas fundamentales para su estudio académico y confirma la solidez de la documentación disponible.
Además, la lengua cuenta con presencia en bases de datos internacionales como Glottolog y con un código ISO 639‑3 propio (bri), lo que garantiza su reconocimiento en la comunidad lingüística internacional.
Gramática de capas y resonancias
El bakweri combina la regularidad bantú con rasgos propios que lo singularizan. Su sistema verbal, profundamente aglutinante, organiza la acción en una secuencia de prefijos y sufijos donde el sujeto, el tiempo, el aspecto y las extensiones verbales se encadenan con una precisión casi mecánica, permitiendo matices semánticos muy finos.
El tono es un operador gramatical que distingue tiempos, focalizaciones y relaciones sintácticas. Dos formas idénticas en sus segmentos pueden expresar realidades distintas según su contorno tonal, lo que convierte la prosodia en un eje estructural del sistema.
Las clases nominales presentan alternancias internas que afectan a la concordancia y revelan procesos históricos de fusión y reanálisis. La sintaxis, de base SVO, se flexibiliza cuando interviene el foco informativo, capaz de desplazar elementos sin alterar la estructura argumental.
Situación sociolingüística
A pesar de su vitalidad comunitaria, el bakweri se encuentra en una situación de riesgo moderado, debido a la presión de las lenguas oficiales de Camerún y a la urbanización creciente de la región de Fako.
La transmisión intergeneracional se ha debilitado en algunos núcleos urbanos, donde el inglés funciona como lengua vehicular.
Sin embargo, la lengua sigue viva en contextos rurales y en prácticas culturales tradicionales. La aparición de iniciativas como el Bakweri Online Learning Center, que ofrece cursos, talleres y materiales audiovisuales para el aprendizaje y la revitalización del mòkpè, demuestra que existe un movimiento comunitario activo orientado a su preservación.
El bakweri en el ecosistema educativo
La presencia digital del bakweri ha crecido en los últimos años gracias a proyectos comunitarios que buscan reforzar su uso en redes sociales, plataformas educativas y diccionarios en línea. Sitios como Lughayangu, que recogen vocabulario y materiales de aprendizaje, contribuyen a la visibilidad de la lengua y a su normalización en entornos digitales contemporáneos.
Aunque el sistema educativo camerunés no incorpora el bakweri como lengua de instrucción, sí existe un interés creciente por integrarlo en programas culturales y en iniciativas de alfabetización local.
Lengua pequeña con historia grande
El bakweri posee la densidad histórica, lingüística y sociocultural necesaria para ocupar un lugar propio en cualquier proyecto dedicado a las lenguas del mundo. Su documentación académica es sólida, su comunidad mantiene una identidad fuerte y su situación sociolingüística plantea preguntas relevantes sobre minorías bantúes, contacto lingüístico y revitalización contemporánea.
No es una lengua marginal, sino un caso ejemplar de cómo una comunidad relativamente pequeña sostiene una tradición lingüística con raíces profundas y un presente en transformación.




