Entre ababol y avefría

mayo 6, 2024

Insultos en español: de ababol a avefría

Tras el preámbulo con el que iniciamos esta sección el pasado día 30 de abril, continuamos hoy con los insultos que comienzan por la primera letra del abecedario:


Ababol: Prescindimos de la primera acepción del diccionario oficial que define ababol como amapola. La que nos interesa es la segunda, que explica que es una persona distraída, simple y abobada. Es un insulto originario de Aragón, La Rioja y Navarra pero, por razones que ahora se dirían de movilidad, es cierto que su uso se ha extendido ya al resto de España y no sé si también allende el Atlántico.
Abanto: Sí, es un municipio de la provincia de Zaragoza y otro de Vizcaya, este con el apellido Ciérvana. Lo que no significa que los naturales o los habitantes de esos lugares sean aturdidos y torpes ni asustadizos, espantadizos o temerosos, aunque seguro que los habrá.
Abrazafarolas: No está incluido en el DLE pero la FundéuRAE se define como …insulto doble, lo mismo vale para denominar a los que van tan borrachos que se abrazan a las farolas, como a los que se van a la luz que más ilumina, caso de los pelotas.
Abyecto: A los que llamemos así les pueden caracterizar muchas señas de identidad porque son despreciable, viles en extremo, ruines, infames, bajos, miserables, rastreros, odiosos y repugnantes.
Adefesio: No se puede ser ridículo, extravagante o muy feo y ofenderse porque le digan adefesio.
Adoquín: Bien servidos van los adoquines porque además de lo que todos sabemos, un ser torpe o ignorante, bruto, necio, burro, zopenco, tarugo y zote es un perfecto adoquín.
Adufe: Los adufes son panderos, o sea, necios y que hablan mucho con poca sustancia.
Adundado: Es este un adjetivo calificativo coloquial que se usa principalmente en Honduras y El Salvador. Tonto, bobo, estúpido, menso, maje, dundeco, topado y turuleco son sus sinónimos.
Ágrafo: ¡Qué pena que todavía haya gente que no sepa o sea incapaz de escribir!
Ajolotado: Otro insulto propio de El Salvador para tildar a los atontados, aturdidos, atolondrado, tolondrones, atarantados, alocados, desatinados o tolondros.
Alcornoque: El árbol siempre verde, pero también los ignorantes y zafios, brutos, estúpidos, necios, torpes, zopencos, zotes o tarugos.
Alelado: Persona lela o boba, abobada, atontada, pasmada, estúpida, turulata, idiota, imbécil, simple, tonta o ajolotada.
Alfeñique: Solo a los frágiles de cuerpo y complexión se les puede llamar así si hablamos con propiedad.
Analfabeto: En teoría, apenas queda gente que no sepa leer y escribir. Ignorantes y sin cultura hay más.
Andurriasmo: No contempla el diccionario este vocablo pero es una persona que va sucia, vestida con dejadez.

Apatusco. Lerdo, mostrenco, ignorante, desmañado, torpe, inútil y obtuso. Todo un mirlo blanco, vaya. Eso sí, nada de lo anterior lo sabe la RAE.
Apollardao: Muy andaluz este insulto que tampoco lo contempla la RAE pero que se utiliza con los atontados, confusos o que no están pendientes de lo que hacen o dicen. En definitiva, confuso, despistado o torpe.
Archipámpano: Es una persona que se comporta como si fuera importantísimo, que no ejerce lo que es sino lo que imagina. O sea, un figurón.
Arlequinesco: Informal, ridículo.

Arpía. Si lo escriben con hache, igual está bien, harpía: Mujer muy malvada pero también persona codiciosa, aunque esto se usa menos.
Arrastracueros: Vividor o advenedizo. Utilizado sobre todo en América.
Artabán: Hombre agresivo y que menosprecia a las mujeres. Es decir, machista y misógino.
Asaltacunas: Quien mantiene una relación sentimental con alguien mucho más joven. Una manera curiosa y un tanto bruta de hablar de aquellas personas que salen o ligan con otras de las que les separa una gran diferencia de edad.
Asno: Animal, claro, pero solo válido para lerdos, atontados, bobos y cortos de luces.
Asqueroso: Persona que causa asco, o repulsión moral o física.
Astroso: Vil, abyecto, despreciable, infausto, malhadado, desgraciado.
Atarre: Terco, pertinaz, obstinado.
Atontao: Persona tonta que no sabe cómo conducirse.
Avefría: Persona de poco espíritu y viveza. O sea, un pocasangre de manual.

Próximamente incorporaremos más entradas a este curioso diccionario.

¿Conoce alguno que hayamos omitido aquí? Lo recibiremos gustosamente en hablarydecir@gmail.com

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