Fernando Ortiz

septiembre 11, 2025

La polimatía no es solo acumulación de saberes, sino la capacidad de entrelazarlos con profundidad y visión crítica.

Así, Fernando Ortiz Fernández (La Habana, 1881–1969) encarna con claridad la figura del polímata: un intelectual que cruzó fronteras disciplinares para pensar Cuba desde sus raíces más complejas.

Fernando Ortiz. Sus orígenes

Hijo de padre español y madre cubana de ascendencia española, Ortiz fue jurista de formación, y también antropólogo, lingüista, musicólogo, historiador, economista, sociólogo y ensayista.

Su vida estuvo marcada por una curiosidad insaciable y un compromiso profundo con la cultura cubana. Desde joven mostró interés por los márgenes: lo negro —término que él mismo empleó en sus títulos y textos con carga histórica y cultural clara—, lo popular, lo híbrido. Su mirada nunca fue complaciente ni folclórica, sino analítica y reivindicativa.

Formación y actividad profesional

Estudió Derecho en España y se doctoró en la Universidad de La Habana. Ejerció como abogado y criminólogo, siendo pionero en el uso de huellas dactilares en la investigación policial. Pero su trayectoria intelectual pronto se desvió hacia el estudio de las culturas afrocaribeñas, especialmente en su dimensión lingüística, religiosa y musical.

Fundó la Sociedad de Estudios Afrocubanos y varias revistas especializadas, como Estudios Afrocubanos, Surco y Ultra. Fue miembro fundador de la Academia Cubana de la Lengua y autor de obras fundamentales como Los negros brujos (1906), Un catauro de cubanismos (1923), Glosario de afronegrismos (1924) y Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (1940), donde ensaya una interpretación cultural de Cuba a través de sus productos emblemáticos.

Su trabajo abarcó desde la etnografía hasta la semántica, desde la historia económica hasta la crítica musical, siempre con una voluntad integradora y una mirada descolonizadora.

¿Por qué lo consideramos polímata?

Porque su obra no se limita a la erudición enciclopédica, sino que articula saberes diversos en torno a una pregunta central: ¿qué es Cuba, y cómo se expresa su identidad en el lenguaje, la música, la religión, la economía y la historia? Ortiz no solo investigó, sino que creó marcos interpretativos que siguen vigentes. Su capacidad para pensar desde múltiples disciplinas, sin perder profundidad ni rigor, lo convierte en un referente de pensamiento transversal.

Fernando Ortiz no fue un especialista encerrado en su campo, sino un tejedor de saberes. Por eso, en hablarydecir lo reconocemos como un polímata: no por la cantidad de sus conocimientos, sino por la calidad de sus conexiones.

Retrato en blanco y negro de Fernando Ortiz, con expresión serena y vestimenta formal

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