Rafael Sánchez Mazas (X)

febrero 18, 2026

Rafael Sánchez Mazas (Madrid, 1894–1966) fue una de las figuras más peculiares y poliédricas de la cultura y la política españolas del siglo XX.

Escritor precoz, periodista brillante, observador privilegiado de la Europa de entreguerras y, más tarde, dirigente político, su trayectoria combina literatura, ideología, aventura y una notable capacidad para situarse en el centro de los acontecimientos de su tiempo.

Sánchez Mazas. Inicios

Criado en un ambiente culto, estudió Derecho en Madrid, donde trabó amistad con Juan Ignacio Luca de Tena, vínculo que marcaría su carrera periodística.

Desde muy joven destacó en revistas estudiantiles como Nueva Etapa, donde publicó poemas, relatos y artículos. Su temprana vocación literaria cristalizó en Pequeñas memorias de Tarín (1915), evocación de su infancia bilbaína, y en su único libro de poemas, XV sonetos para XV esculturas de Moisés de Huerta.

En Bilbao, adonde se trasladó tras licenciarse, colaboró con la revista Hermes y con periódicos como El Pueblo Vasco, ABC y El Sol. Su labor como corresponsal en la Guerra del Rif (1921) le valió el Premio Fundación Castillo de Chirel y consolidó su reputación como cronista.

Roma y la fascinación por Italia

Enviado a Roma por ABC en 1922, permaneció allí siete años. Fue testigo del ascenso del fascismo y desarrolló su admiración por la cultura italiana, que impregnó buena parte de su obra. Sus crónicas combinaban análisis político con descripciones de ciudades, monumentos y paisajes, y lo convirtieron en una firma muy reconocida.

Sánchez Mazas. La década de 1930

De regreso a Madrid en 1929, participó en la vida cultural y política de la época. Amigo de Unamuno, Ramón de Basterra y José Antonio Primo de Rivera, colaboró en El Sol, ABC, Acción Española y Cruz y Raya. Bajo el seudónimo Persiles publicó España-Vaticano (1931), un ensayo polémico sobre política religiosa.

La Guerra Civil y el episodio del Collell

Al estallar la Guerra Civil se refugió en la Embajada de Chile. Intentó huir, pero fue detenido y trasladado al monasterio del Collell, convertido en prisión.

En enero de 1939, durante una evacuación precipitada ante el avance franquista, Sánchez Mazas y otros presos fueron llevados a un bosque cercano para ser fusilados. Logró escapar milagrosamente y permaneció oculto hasta la llegada de las tropas nacionales.

Este episodio —uno de los más dramáticos y literarios de su vida— fue recreado, con libertad narrativa, en Soldados de Salamina (2001) de Javier Cercas y en su adaptación cinematográfica de 2003.

Política y literatura en la posguerra

Tras la guerra colaboró en ABC y Arriba y ocupó cargos relevantes en la Falange: consejero nacional, vicepresidente de la Junta Política y ministro sin cartera (1939–1940). A partir de 1940 se fue apartando de la política para dedicarse de nuevo a la escritura.

En los años cincuenta publicó algunas de sus obras más conocidas:

Muchos de sus artículos se recopilaron póstumamente en Las Terceras de ABC (1977).

Sánchez Mazas electo en la RAE

El 1 de febrero de 1940, en pleno reconocimiento a su prestigio como escritor y cronista, la Real Academia Española lo eligió para ocupar el sillón X, vacante desde la muerte de Eugenio Sellés en 1926. Sin embargo, aunque fue formalmente elegido académico, Sánchez Mazas nunca llegó a tomar posesión.

La razón es sencilla y a la vez reveladora: para ocupar un sillón en la RAE es imprescindible leer el discurso de ingreso, y él nunca lo presentó. El asiento permaneció vacío durante veintisiete años más, hasta 1968, cuando lo ocupó Antonio Rodríguez-Moñino. Así, Sánchez Mazas quedó como un académico electo que jamás llegó a ser académico de pleno derecho.

Este episodio, más que un gesto de rechazo, parece reflejar su personalidad dispersa, su tendencia a la demora y quizá también su progresivo alejamiento de la vida pública tras los primeros años del franquismo.

Últimos años y legado

Murió en Madrid el 18 de octubre de 1966.

Su figura sigue siendo objeto de interés por la mezcla de literatura, política y aventura que marcó su vida.

Fue un escritor elegante, un observador agudo y un personaje que encarna muchas de las tensiones culturales y políticas de la España del siglo XX.

Retrato en blanco y negro de Rafael Sánchez Mazas, con gafas redondas de montura gruesa, traje oscuro, camisa clara y corbata, mirando de frente a la cámara con expresión seria

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