Aurora boreal

mayo 15, 2025

Anoche, uno estaba tan tranquilo frente al ordenador cuando un microsueño turbó mi conciencia: de pronto, por arte de birlibirloque apareció en la pantalla una imagen criminal con la sonrisa nerviosa de un delincuente acorralado, diciendo a Abascal que era de aurora boreal. No profundizaré al respecto porque aquí estamos para otra cosa, pero hace falta ser caradura… Y es que cree el ladrón que todos son de su condición. Sí, era el parásito Sánchez quien decía eso, el de la sentina, el del albañal

Aurora boreal. ¿Qué es?

La aurora boreal es uno de los fenómenos naturales más espectaculares que ocurren en la atmósfera terrestre. Se trata de una luminiscencia visible en el cielo nocturno, especialmente en las regiones polares del hemisferio norte, producida por la interacción entre partículas cargadas provenientes del viento solar y los gases de la atmósfera, principalmente oxígeno y nitrógeno. Este fenómeno, conocido científicamente como aurora polar, se manifiesta en forma de cortinas, arcos o bandas de luz de colores cambiantes, que pueden ir del verde al rojo, pasando por el violeta y el azul, y su observación ha fascinado a la humanidad desde tiempos remotos.

El nombre aurora boreal proviene de la combinación de la diosa romana del amanecer, Aurora, y el término griego boreas, que significa norte. Así, el término hace referencia al amanecer del norte, en alusión a las luces que parecen anunciar un nuevo día en las latitudes septentrionales.

La equivalente junto al Polo Sur es la aurora austral.

Ser de aurora boreal

Más allá de su significado astronómico y físico, la expresión ser de aurora boreal se utiliza para calificar algo como extraordinario, insólito o fuera de lo común, con intenciones tanto ponderativas como despectivas. Cuando alguien afirma que una situación, un comentario o un hecho es de aurora boreal, está subrayando su carácter sorprendente, increíble o incluso absurdo, como si se tratara de un espectáculo tan raro y fascinante como el propio fenómeno natural.

El origen de la expresión radica en la naturaleza poco frecuente y espectacular de la aurora boreal. Al ser un fenómeno no habitual y que causa asombro y admiración, su nombre se ha convertido en una metáfora para referirse a aquello que resulta difícil de creer o que sobrepasa los límites de lo habitual. Así, la frase se emplea tanto para situaciones positivas, que sorprenden gratamente por su originalidad o magnificencia, como para hechos negativos o absurdos que desconciertan por su falta de lógica o sentido común.

Curiosidades

Aunque la frase puede parecer reciente, su uso está bastante extendido en el ámbito hispanohablante y su sentido se entiende fácilmente por la fama y el misterio que rodean a la aurora boreal.

¿Por qué boreal y no austral? Por razones históricas, culturales y de difusión del fenómeno en el hemisferio norte. El término aurora boreal fue acuñado en Europa. Galileo popularizó la denominación aurora borealis en 1619, inspirándose en la diosa romana del amanecer, Aurora, y en el viento del norte, Boreas. Además, el fenómeno fue descrito y nombrado en el siglo XVII por Pierre Gassendi, quien también se refería a las luces del norte, ya que las auroras boreales pueden llegar a verse incluso en regiones mediterráneas europeas.

 

Ser de aurora boreal

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