Una nueva palabra que vamos a rescatar del olvido. En este caso porque como todo el mundo se ha olvidado de inventarla tiene que entrar en juego hablarydecir, no nos dejan otra opción. Además, ya ha habido otros casos de palabras inexistentes olvidadas: administraición, malapropismo, corrupatía, politiqués, vicevérsico e ideoilógico, por ejemplo.
Dialogocismo. Etimología propuesta
El término debe construirse a partir de dos raíces:
- Diálogo. Del griego dialogos, compuesto por dia- (a través) y logos (palabra o razón), que implica un intercambio de ideas.
- -ismo. Sufijo que denota doctrina, sistema o tendencia.
Por tanto, dialogocismo es una doctrina o tendencia relacionada con el uso del diálogo, pero con un matiz particular: su utilización como herramienta estratégica más que como un proceso genuino de comunicación.
Acepciones propuestas
Primera acepción. Usar el diálogo como pretexto para imponer o acatar ideas previamente establecidas entre partes. Este concepto refleja una dinámica en la que el diálogo, en lugar de ser un espacio genuino de intercambio de ideas, se convierte en una herramienta estratégica para validar decisiones ya tomadas o para legitimar posiciones previamente acordadas. Ejemplo: en una negociación política, el PSOE recurre al dialogocismo cuando simula debatir pero ya ha acordado los términos con Puigdemont, el cobarde traidor, fuera del espacio formal de diálogo.
Segunda acepción. Práctica de acatar ideas prestablecidas bajo la apariencia de consenso, evitando cuestionamientos profundos. Ejemplo: En reuniones corporativas, el dialogocismo se manifiesta cuando los empleados aceptan decisiones sin discutirlas realmente, bajo la apariencia de haber participado en un diálogo.
Tercera acepción (alternativa). Uso excesivo o vacío del diálogo como herramienta retórica para evitar tomar decisiones concretas o abordar conflictos reales. Ejemplo: Un líder puede recurrir al dialogocismo cuando prolonga conversaciones interminables con el objetivo de postergar acciones decisivas.
Dialogocismo. Razones para incorporar este neologismo
- Precisión conceptual. En muchas dinámicas sociales y políticas, el diálogo se utiliza como una herramienta estratégica más que como un espacio genuino de intercambio. Tener un término específico como dialogocismo permitiría identificar y analizar este fenómeno con mayor claridad.
- Relevancia contemporánea. En contextos actuales, donde el diálogo es promovido como solución universal a los conflictos, es importante reconocer que no siempre se utiliza con intenciones auténticas. Este término arrojaría luz sobre prácticas manipulativas disfrazadas de comunicación abierta.
- Aplicaciones prácticas. El concepto podría ser útil en áreas como la sociología, la política y las relaciones internacionales para describir dinámicas específicas en negociaciones, debates y procesos de toma de decisiones.
Corolario
El dialogocismo aportaría un concepto necesario para describir prácticas en las que el diálogo pierde su esencia y se convierte en una herramienta para imponer o acatar ideas prestablecidas. Su incorporación al lenguaje analizaría y cuestionaría dinámicas sociales y políticas con mayor profundidad. Además, abriría la puerta a nuevas acepciones relacionadas con el uso vacío o manipulativo del diálogo. Este término enriquecería el vocabulario contemporáneo, aunque Sánchez y sus acólitos dijeran que si bulos y negacionismo, por aquí y por allá… Lo de siempre, no hay mayor argumento.
NOTA. La fotografía adjunta es de © GTRES