Extranjerismos culinarios

agosto 15, 2024

Exordio

El pasado día 20 de noviembre de 2023, cuando todavía no existía hablarydecir, publicó la FundéuRAE un listado de extranjerismos innecesarios relativos a la alimentación y a la gastronomía. La característica común es que todos tienen una sencillísima equivalencia en español y, pese a eso, usamos términos extraños que muchas veces ni siquiera sabemos qué significan. En fin, veamos la relación.

Extranjerismos culinarios

Bacon: Bacón, beicon.
Baguette: Baguete.
Beefsteak: Bistec, bife.
Bowl: Bol.
Buffet: Bufé.
Burger: Hamburguesa.
Cake: Bizcocho.
Cocktail: Cóctel/Coctel.
Couscous: Cuscús.
Craft beer: Cerveza artesanal.
Crêpe: Crep, crepa, crepe.
Dipear: Untar, mojar. NOTA: Este término se añadió al listado tras publicarse el artículo ¿Dipear? ¡Untar u ojear!
Fast food: Comida rápida.
Fingers (de pollo): Tiras (de pollo).
Finger food: Comida para picar, picoteo.
Flake: Copo.
Foodie: Comidista.
Foodtruck: Gastroneta.
Green: Verde.
Grill: Parrilla, gratinador.
Healthy: Saludable.
Hot dog: Perrito/Perro caliente, pancho, jocho.
Muffin: Magdalena (grande).
Pancake: Panqueca, panqueque, tortita.
Pop corn: Palomitas de maíz, cotufas, rosetas (entre otras).
Raw: Crudo.
Roast beef: Rosbif.
Shaker: Coctelera.
Showcooking: Cocina en vivo/Directo, demostración culinaria.
Street food: Comida callejera.
Sommelier: Sumiller.
Topping: Ingrediente (adicional), extra, cobertura.
Wrap: Rol, enrolado.

¿Por qué estos extranjerismos culinarios?

Porque sí, no hay más explicación, en principio. Verán que en el listado anterior hay dos clases diferentes: las que tienen -y han tenido siempre- un equivalente en español (bizcocho, verde,…) y las que proviniendo de un idioma extranjero se adaptaron al español (cóctel, sumiller,…).

De entre las primeras solo puede decirse que es un disparate propio del papanatismo que impera en nuestra sociedad española (internacional, en realidad) actual. Sobre las segundas, aún nos parece más grave porque primero adoptamos y adaptamos palabras extrañas y luego volvemos al barbarismo original. ¿Para qué hicimos el camino intermedio? Piénsenlo, solo podrán sacar una conclusión que está entre lo absurdo y lo ridículo.

Extranjerismos contra el español

En fin, que de xenofobias no hablamos pero de xenoflias, sí. Y de malinchismo, también.

Todo sea por el ahorro (el de palabras, que es el único que nos podemos permitir la mayoría gracias a este gobierno que no deja a nadie atrás) y la cultureta, que así vamos aprendiendo inglés para charlar con nuestros vecinos castellanos, aragoneses o chilenos…

¿Acabaremos llamando roast suckling pig al cochinillo, roast chicken al pollo asado y mountain stew al cocido montañés? No creo que falte mucho. Nada nos sorprendería menos.

Extranjerismos para comer

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