Pepiño Blanco. El hombre que construyó Ferraz con favores.
Pepiño Blanco, la infraestructura
José Blanco, Pepiño en la intimidad de sus corrupatías, no fue un político sino una infraestructura. Ministro de Fomento, secretario de Organización, vicesecretario general del PSOE, portavoz del Gobierno… pero sobre todo, constructor del aparato. Si el PSOE es una máquina, Blanco fue su ingeniero. Si el sanchismo es una corriente, él diseñó el cauce. Y si la corrupción es una red, él tejió el patrón.
Desde Lugo hasta Bruselas, pasando por gasolineras, aeropuertos y despachos en Las Rozas, Pepiño ha sido el gran operador del socialismo funcional. No necesitaba ideología: le bastaba con el excel. Su talento no era pensar, sino colocar. Colocar ministros, colocar asesores, colocar contratos. Y cuando dejó la política, fundó una consultora: Acento, el cabildeo con acento gallego, agenda ministerial y propósitos criminales.
El fontanero anterior al fontanero
Mucho antes de que Ábalos se hiciera famoso por el caso Koldo (entiéndase caso PSOE), Blanco ya había perfeccionado el arte del tráfico de influencias con sonrisa institucional. En su etapa como ministro de Fomento, privatizó torres de control, aeropuertos y hasta el aire si se lo hubieran pedido. Cuando estalló el escándalo de los controladores, cerró el espacio aéreo y declaró el primer estado de alarma de la democracia. España se paralizó, pero Ferraz siguió funcionando.
Su nombre aparece en grabaciones, sumarios, cartas a empresas del IBEX y en los recuerdos de todos los que alguna vez pidieron algo en el PSOE. Pepiño lo arregla, decían. Y él lo arreglaba. Con llamadas, con presiones, con favores. No era ilegal, era orgánico.
El arquitecto del sanchismo
Aunque su etapa como ministro terminó en 2011, su influencia no. Blanco es el padre político de Antonio Hernando, el mentor de Óscar López, el consejero invisible de Pedro Sánchez. Su consultora, Acento, se convirtió en el puente entre el partido y el negocio, entre el BOE y el IBEX. Y cuando el caso Koldo estalló, todos los caminos llevaban a él.
La UCO lo señala como el arquitecto de la red de influencias que operaba en el Ministerio de Transportes. Koldo lo menciona en grabaciones. Ábalos lo acusa en privado. Y los empresarios lo recuerdan como el hombre que ofrecía acceso, contactos y soluciones. No era corrupción, era gestión avanzada, claro
El legado de Pepiño Blanco
José Blanco no deja ideas, ni libros, ni discursos memorables. Deja estructuras. Redes. Nombres. Puertas giratorias. Fue el hombre que convirtió el PSOE en una empresa de colocación (corrupción ya había desde los inicios con Iglesias Posse). Y cuando se retiró, no se fue: se reconfiguró.
Hoy, sus discípulos ocupan cargos clave. Su consultora, increíblemente, sigue activa. Y su estilo —el de la influencia discreta, el favor bien gestionado, el poder sin estridencias— sigue marcando el ritmo del partido. Porque en el PSOE, todo lo que funciona lleva el sello de Pepiño.
¿Alguien se acuerda del Tito Berni? Pues eso…